LA ANCHA, a 22 de enero de
2022, en la calle Zorrilla n.º 7 de Madrid, justo por detrás del edificio del Congreso de los Diputados, una calle señorial aunque algo oscura en
un día de invierno.
Nos encontramos con un
restaurante que, según su página web, dedica con mucho mimo toda su atención a los productos de temporada, tanto
verduras, como carnes o pescados, elaborando platos tradicionales, esas recetas
de toda la vida fáciles de reconocer. El menú cambia diariamente,
porque está sujeto a lo que ese día mejor se ofrezca en los puestos
del mercado.
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| Logotipo en la entrada de La Ancha |
Se trata de un local familiar
inaugurado hace más de 100 años, en 1919 y pertenece al mismo grupo
que el restaurante llamado Las Tortillas de Gabino, que ya visitamos
en 2018. La Ancha de la calle Zorrilla es también conocida como La de
las Tres Columnas; será por esas tres columnas de hierro forjado que
delimita espacios en la sala de entrada y que a nosotros nos ha
tocado, hombro con hombro, perfecto para apoyar el bolso.
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| Interior de La Ancha |
Casi todo el local tenía como decoración botellas de licor sobre estantes, esas botellas de distintas formas y colores, botellas blancas o verdes, con esos distintos colores que ofrecen los licores, sobre todo blanco y ámbar, que provoca un ambiente relajante. Y justo delante de mí, botella de licor Aperol junto a la de Campari, licores con los que se elabora el splizt aperol típico de la toscana italiana, de tan gratos recuerdos para mi. Y paredes blancas
Para nosotros, un espacio amplio, las mesas con mantel blanco de tela y servilletas del mismo color, algunas sillas con reposabrazos y otras no, y el plato con el logotipo del restaurante. Todo muy elegante.
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| Plato con el logotipo de La Ancha |
Junto con la carta nos traen
un vermut rojo y cerveza, que viene acompañado por unas patatas
fritas, de las de bolsa de toda la vida, la verdad que muy buenas,
como recién fritas y nada aceitosas. También nos ponen sobre la
mesa un poco de mantequilla con su cuchillo de untar, para degustar
con un poquito de pan. Una mantequilla sobria y apetecible cuando vas
con un poco de hambre, como nos ocurre a nosotros.
Aquí podemos encontrar jamón ibérico, coquinas de Huelva, anchoas del Cantábrico, pulpo gallego, tortilla española, alubias de Tolosa, y una gran selección de carnes y pescados.
Y como es invierno, y hoy hace
frío, aunque haya un sol espléndido, es tiempo que invita a degustar comidas de cuchareo;
en la carta, además de entrantes, carnes, pescados, y verduras,
podemos degustar lentejas, pote asturiano, alubias y sopas. Placer
invernal.
Me
gustaría comentar algo que me ha llamado la atención desde que
hemos entrado, y me sorprende eso mismo, que me haya llamado la
atención, muy gratamente, por cierto, y es que algunas de las camareras tenían cierta edad, digamos que
rondando los cincuenta, que no eran chicas y chicos jóvenes altos,
guapos y estupendos, que pueblan todos los restaurantes que visitamos todos los meses.
La decisión está tomada:
comenzaremos con dos entrantes para seguir con la legumbre y terminar
con un postre casero y café.
Para empezar a abrir boca,
media ración de cazón en adobo, sorprendentemente blandito (no como
lo hemos comido en otros locales, que resultaba un tanto seco), con un
buen toque de vinagre del adobo, bien frito y condimentado. El cazón viene acompañado de unas
patatas al ali-oli tiernas, en su punto justo de sal, ajo
y perejil. Una combinación original que nos da pie a seguir
descubriendo nuevos platos y sabores
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| Cazón en adobo con patatas alioli |
Otro entrante, esta vez un
poco más contundente, una tortilla española guisada con callos. En
una cazuela de barro, una tortilla de patata muy poco cuajada con
callos a la madrileña por encima, esos callos con sus trocitos de jamón y su pedazo de chorizo. La camarera nos sirve en un plato
la mitad de la ración y la otra mitad se queda en la cazuela para
poder mojar toda la salsa de esos callos maravillosos de sabor, que
junto con el bocado de la tortilla es puro deleite. Si hay que poner algún pero a este delicioso plato sería que algunos trozos de callos estaban un pelín duros, aunque no se desvirtuaba su excelente presentación.
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| Tortilla guisada con callos |
Este
mismo plato ya lo comimos cuando estuvimos en Las Tortillas de Gabino
en 2018, y nos sorprendió y gustó antes, y nos sorprende y gusta
también en 2022, aunque me sorprende que este plato no estuviese más
caliente, nos lo han servido en su punto y hay que comerlo rápido para que no se quede frío.
Toca el cuchareo; en unos pucheros de metal que pesan lo suyo, nos sirven una lentejas estofadas melosas con su
patata cortada en pequeños trocitos y algún pedazo de jamón o
bacon, que apenas se deja notar. Un plato discreto en comparación
con el pote asturiano, ese plato de alubias con patatas, grelos, sus
trocitos de jamón y su trocito de morcilla asturiana que le daba un
sabor intenso al plato. Dos humildes platos y gran diferencia de
sabor que le daba la morcilla a uno y la sencillez del otro.
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| Lentejas estofadas |
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| Pote asturiano |
Como en los pucheros había sobrado condumio para repetir, hemos pedido platos limpios y
el que ha comido lentejas, pues ha probado el pote asturiano, y el que ha comido pote asturiano, se ha atrevido con las lentejas.
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| Los pucheros con las lentejas y el pote |
Después de tan suculentos
y humildes platos de legumbre, no queda mucho hueco para el postre, pero allá vamos, con un
ligero flan adornado con nata y una tarta guinnes de cerveza negra,
con una capa de crema de queso por encima y que ha resultado un poco densa, no era suave y tierno bizcocho, que después de los platos de puchero ha
resultado un tanto pesada, aunque muy buena de sabor.
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| Tarta de cerveza guinnes |
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| Flan con nata |
Además de todo lo que hemos
podido comer, las camareras nos han regalado un helado de yogur con
crema de higo y unas rosquillitas fritas, que ya no hemos sido
capaces de comer y que nos hemos traído a casa.
Como conclusión, un local cómodo con platos sabrosos, buena atención y no muy caro para lo que esperábamos, tanto por la fama como por la ubicación del restaurante. Destacar como lo mejor de la jornada, esas camareras que siguen teniendo la oportunidad de trabajar en un gremio que exige juventud y belleza, sirviendo esos platos calientes de toda la vida.
Para las curiosas de las señalizaciones de los aseos, comentar que cuando pregunté que dónde estaban los baños, me dicen "la primera puerta a la derecha", y como no vi ninguna indicación de que fuesen los aseos, hice foto de lo que vi. Sólo cuando ya salía y me iba, me di cuenta de que sí había emblema, pero muy pequeño y ya no pude hacer foto. La foto que hice es del aseo de señoras desde dentro, y enfrente, la puerta del aseo de señores, en donde no se aprecia señalización ninguna.
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| Foto del aseo de señoras por dentro |