EL REFUGIO DE LA VEGA, a 28 de febrero de 2026, en la calle de la Pozuela n.º 3, en Alpedrete, Madrid.
Puede que la palabra pozuela se refiera a una pequeña poza o charca que pudiera existir en el lugar en el que se sitúa esta calle en la localidad de Alpedrete; a un paso de ella se encuentra el Ayuntamiento y en la sede de la policía municipal de la localidad se encuentra en esta misma calle Pozuela.
Alpedrete es pueblo situado en la Comunidad de Madrid, tiene empadronadas a unos 16.550 vecinos y está gobernando por el Partido Popular. Sus habitantes son conocidos como alpedreteños/as y su patrona es Santa Quiteria.
Dicho y hecho, en el día de hoy hemos decidido salir de la zona de confort que suponen los restaurantes del centro de la capital a los que podemos llegar en transporte público, para acercarnos hasta Alpedrete, situado al norte de Madrid, a unos 40 kilómetros, para visitar y conocer El Refugio de la Vega, restaurante que regentan Pedro y Beatriz, para deleitarnos con la comida cántabra en este rincón de la sierra madrileña.
Pensando en probar el cocido montañés o unas anchoas de Santoña, hemos reservado en la terraza, hoy que parece que la temperatura casi primaveral acompaña. Para nuestra sorpresa, toda la comida ha estado acompañada con la música de fondo de la Oreja de Van Gogh y su disco "Dile al Sol, que vio la luz allá por el año 1998,
Terraza de El Refugio de la Vega
El cocido montañés, todo un
clásico de la cocina cántabra, lleva entre sus ingredientes alubias, berza o repollo, según lo disponga el mercado, un chorizo
ahumado de Cantabria, morcilla, panceta fresca, una punta de jamón,
ajo, sal y agua.
La diferencia entre el cocido Montañés y el Lebaniego es que este último se elabora con garbanzo de Potes o Liébana en vez de alubias, y se sirve primero la sopa, luego los garbanzos con las verduras y para terminar las carnes, mientras que el cocido montañés se sirve todo a la vez y lleva alubias en lugar de garbanzos.
Existen en España otro tipo de cocidos, como el madrileño con sus tres vuelcos, el maragato en el que se sirve primero las carnes, luego las verduras y se finaliza con la sopa; el cocido gallego en el que abundan las carnes de cerdo y los grelos; el cocido Andaluz o de Puchero que se sirve con la pringá y en dos vuelcos; o la escudella catalana, que se elabora con butifarra y galets, que es una pasta, tipo macarrón, pero con forma de caracol grande.
Tras sentarnos en la mesa nos pedimos unas cervezas, mientras miramos la carta y ver si pedimos algún entrante antes de entrar de lleno con el cocido montañés, cerveza que viene acompañada de un aperitivo que consiste en una rebanada de pan untada con queso crema y por encima una estupenda anchoa y un medio tomate cherri. Mientras saboreamos la cerveza nos decantamos por comenzar con unas patatas revolconas, que aunque no sea un plato típico ni de Madrid ni de Cantabria, sino de Castilla y León, y en especial de Salamanca y de Ávila, en el Refugio de la Vega las preparan con una patata con todo su sabor, con un buen pimentón y unos trocitos de torrezno tierno que han resultado un plato digno de paladares exigentes.
Aperitivo con anchoa y tomate cherri
Patatas revolconas
Seguimos con el cocido
montañés, y ya en el primer bocado notamos que además de las
alubias, el chorizo, la patata y la berza, que es lo que más salta a la vista, este plato tiene otro
toque especial que le dan las costillas adobadas que apreciamos más tarde y sobre
todo, el sabor de la morcilla, que aunque no la veamos, porque está
muy triturada, si notamos todo su sabor. Un plato caliente, sabroso y contundente, para un
día soleado de casi primavera y otro de los sitios en los que no
importa repetir visita.
Cocido montañés
El puchero que nos han traído
ha dado para servirnos dos platos de cocido montañés para cada uno,
pero no por eso vamos a dejar dejar de probar, como casi siempre, los postres
caseros que nos ofrezca el lugar, y sin pensar mucho nos decidimos
por una tarta de queso, que ha resultado tener una textura muy suave y delicada, lejos de las típicas tartas de queso al uso, con un sabor muy suave y con sus frutos rojos por encima. Además probamos una idea del chef, como lo es una delicia de hojaldre con rodajas de manzana asada y nata, y en la
que distinguimos una mermelada de albaricoque entre hojaldre y
manzana que le ha dado al postre una mayor jugosidad. Podemos decir
que es una especie de miguelito de La Roda, en el que se distingue
ese hojaldre tan suave y vaporoso, con bastante sabor a mantequilla, pero relleno de manzana asada y nata en lugar de crema.
Delicia de hojaldre y tarta de queso
Con relación a la
señalización de los aseos, ha resultado muy aristocrática y señorial, aunque
el interior no lo fuese tanto.