ALBORZ, a 17 de enero de 2026, en la calle del Profesor Waksman n.º 11 de Madrid, en el distrito de Chamartín, en el barrio de Hispanoamérica, muy cerca del estadio de fútbol y otros eventos, Santiago Bernabeu.
Selman Abraham Waksman, fue un bioquímico y microbiólogo nacido en la Rusia de 1888, en lo que hoy podría ser Ucrania; se trasladó a Estados Unidos en el año 1910 y consigue la residencia estadounidense en el año 1916, país en el que fallece en 1973. Fue el descubridor de la estreptomicina, junto con su alumno Albert Schazt, segundo antibiótico imprescindible en medicina descubierto tras la penicilina Obtuvo el premio Nobel de medicina en el año 1952.
Alborz es un restaurante dedicado a la gastronomía iraní o persa; así podemos encontrar pan barbari, halim o guiso tradicional del país elaborado a base de trigo con carne y acompañado de pan barbari; el abgusht o cocido persa a base de cordero y legumbres, y también un kale pacheh elaborado con cabeza de cordero, lengua y sesos.
Nos encontramos con un local amplio, con una decoración en tonos marrones oscuros y dorados, sillas cómodas y con mesas sin manteles de tela, pero con un pequeño taco de madera para sujetar los cubiertos, lo que le da un toque de distinción.
Interior de Alborz
Como siempre, mientras nos
sentamos nos preguntan que si queremos beber algo y preguntamos que
si tienen alguna bebida típica del país, a lo que nos contestan que
tienen una bebida elaborada a base de yogur, agua, sal y menta. Por
supuesto lo pedimos y nos traen un vasito en el que catamos el dough,
típico iraní. Resulta una bebida fresca con una unión de sabores
salado y ácido muy agradable.
Dough iraní
Tras escuchar las
recomendaciones del jefe de sala nos decidimos por probar lo que
sigue siendo lo más típico e interesante de la gastronomía persa,
como lo es la berenjena en todas sus condiciones. Por
eso nos hemos decantado por probar el Mirza ghasemi, o lo que
es lo mismo, una crema de berenjena asada, tipo humus, acompañada de
salsa de tomate, ajo y sal; el plato viene adornado de una porción de salsa de yogur, aceite de oliva, cebolla y polvo de nueces Este plato viene
acompañado de un pan típico del país recién horneado, que suponemos será el pan barbari, más grueso
que el pan de pita, por ejemplo, con semillas de sésamo por encima.
Así presentado, untamos la crema de berenjena en el pan blando y
tierno y ha resultado un bocado de lo más delicioso. Si a ese bocado
lo acompañamos de algún trago de dough tenemos un plato muy
interesante y sabroso.
Pan barbari
Seguimos probando esa gastronomía típica persa y por recomendación del camarero pedimos
el Kubideh, o brocheta de carne picada de ternera acompañada
de tomates y de pimientos del padrón asados. Esta brocheta, que no
viene ensartada en ningún pincho, se presenta acompañada de un arroz
dulce, que consiste en un arroz tipo jazmín de grano largo, cocido y con un
bonito color anaranjado que le ha dado el haber sido bañado o cocido
con hebras de azafrán y tal vez el zumo de naranja; este arroz viene aderezado con zanahoria rallada, láminas de
almendra cruda, pistacho en polvo y piel de naranja en juliana. Ha
resultado uno de los platos más interesantes y deliciosos que hemos
probado en los últimos tiempos, con ese arroz en el que predomina
ese sabor dulce de la naranja.
Kubideh o brochetas con arroz dulce
Otra recomendación del
camarero ha sido el Baghali Polo Mahiche, o lo que es lo mismo, jarrete de cordero, o parte de la pata del animal, asado al horno
a baja temperatura durante unas 20 horas y acompañado de arroz verde, en este caso un arroz jazmín aderezado con habas y mucho eneldo,
y de un pequeño bol con salsa emanada de la misma cocción del
cordero, cuya carne es tan tierna que con mucha facilidad se puede
desprender del hueso. Una carne tierna, sabrosa, con un arroz con
fuerte sabor a eneldo.
Baghali Polo Mahiche
En un momento de la comida y coincidiendo que nuestra mesa está al lado de un expositor de vinos, en el que hay sobre todo vinos de la Ribera del Duero, le preguntamos al que parece jefe de sala si en Irán se elaboran vinos, a lo que nos contesta que no, que es un país musulmán y por lo tanto el alcohol está prohibido, pero que existe en Yecla, Murcia, un cultivo de vides traídas directamente de su país, Irán, suponemos que con características peculiares. La conversación deriva en el cultivo del azafrán, del que Irán es un gran productor y exportador y nos cuenta que además de la cantidad, el azafrán iraní destaca por su calidad, a lo que nosotros sacando la vena nacionalista que a veces llevamos dentro, manifestamos que parece que el azafrán de La Mancha es el de mejor calidad. Ahí lo dejamos.
Llegamos a los postres y en una bandeja nos dan a escoger entre varios tipos de postres caseros, entre los que se encuentra la baklava, postre típico oriental elaborado a base de masa hecha de nueces o pistachos y bañado con almíbar o miel; difícil elección, pero el pastel o rollet de chocolate, tan suave y cremoso, y el rollet vainilla, con rodajas de fresa por encima, también muy suave, ha resultado un final delicioso.
Rollet de vainilla y de chocolate
No podemos dejar de pasar la oportunidad de probar el té persa, muy suave y al que no le ha hecho falta añadirle azúcar.
Té persa
Para terminar, esa
señalización de los aseos también ha resultado muy original,
insinuando eso mundo oriental y tan desconocido para casi todos, aunque es verdad que el dibujo de las figuras estaba poco marcado y no se distinguía muy bien.