domingo, 27 de septiembre de 2026

KURANTU: Triunfo de las brasas y los ahumados

 KURANTU, a 26 de septiembre de 2026, en la calle de la Iglesia n.º 5, en Santa María de la Alameda.

Santa María de la Alameda es un municipio correspondiente a la Comunidad de Madrid, situado en la zona noroeste, muy cerca de San Lorenzo de El Escorial. Tiene unos 1580 habitantes y una alcaldesa del Partido Popular desde el año 2023.



Se entiende que la calle de La Iglesia debe su nombre a que desde la misma iglesia del pueblo parte esta calle.

El restaurante Kurantu ha sido galardonado con una estrella Michelín en este 2026 y se puede considerar como un restaurante enamorado de las brasas, elaborando sus platos entre fuegos y humos con ingredientes de temporada y de primera calidad.



Nos encontramos con un local pequeño, con pocas mesas y por lo tanto con escaso aforo, aunque cuando llegamos ya están todas las mesas ocupadas, lo que nos da una idea de calidad que se ofrece. Detrás del mostrador, unos estantes llenos de tarros con especias y distintos productos la mar de coloridos.


Entre sus platos encontramos tendencias de la cocina italiana o mexicana, aunque bien es verdad que la carta se queda un poco escasa, con pocos platos donde escoger, casi todos considerados como entrantes.

Aunque ya ha entrado hace días el otoño, sigue haciendo un calor veraniego, por lo que al sentarnos lo primero que hacemos es pedir un tinto de verano con limón fresquito, mientras vemos la carta y pensamos qué podemos comer en el día de hoy.

Mientras leemos la carta, pensamos y al tiempo que bebemos ese tinto de verano, en su punto de frialdad, nos ponen sobre la mesa un trozo de pan de hogaza y lo que podemos entender como un aperitivo a base de mantequilla casera con escamas de sal; se trata de un rulo de mantequilla de un bonito color tostado, de una textura muy delicada y un sabor muy a mantequilla. Todo un privilegio el poder untar sobre un pan tan rico y tierno una mantequilla tan deliciosa acompañada de esas escamas de sal.

Mantequilla, escamas de sal y tinto de verano

Y tras pensar cómo podemos combinar ese lomo de vaca que estaba entre las primeras opciones para comernos como plato principal, nos hemos decantado por probar un plato que solo el enunciado nos ha llamado poderosamente la atención, y ha sido un Crudo de atún rojo y aguacate a la brasa sobre gazpacho verde. Sobre el plato podemos observar dados de atún de dos colores, uno más rojo y otro más anaranjado, con pedazos de aguacate a la brasa, aros de jalapeño y una crema verde en la base con un ligero toque picante, al que también se notaba el sabor del cilantro y de la soja fermentada.

Crudo de atún rojo y aguacate a la brasa

Otro de los platos a probar han sido las vieiras del pacífico gratinadas con mayokimchi, en las que sobresalía ese ligero toque picante que le ha dado el kimchi.

Vieiras gratinadas

Antes de meternos con la carne, probamos unos callos al kamado con madera de naranja. Podemos decir que kamado es una especie de barbacoa japonesa, que lo que hace es brasear en este caso los callos a 90 grados durante 14 horas, y ahumar las carnes, por lo que esos callos, además de estar muy tiernos, tenían un intenso olor y sabor ahumado. Han sido uno de los mejores callos que hemos probado, aunque en nuestro plato faltase el chorizo y la morcilla.

Callos al kamado

Vamos con el plato principal, que ha consistido en un lomo bajo premiun selección de Galicia, o lo que es lo mismo una pieza del cuerpo de la vaca a la brasa ya fileteada y con escamas de sal por encima; en su punto el braseado, aunque en el centro nos tocase un nervio que hacía que la carne no estuviese lo tierna que se merece.

Lomo de vaca premium

Del postre podemos decir que hemos tenido que contar con la experiencia de la camarera, porque queríamos compartirlo pero no nos poníamos de acuerdo con lo qué pedir. Y al final nos hemos decantado por un flan cremoso de yemas con leche de oveja en lugar del suspiro de Kurantu. Y ha sido un gran acierto la recomendación de la camarera, porque ha resultado un flan muy cremoso y sabroso con mucho caramelo líquido.

Flan de leche de oveja

Y para terminar, y como siempre, esa señalización de los aseos que en este local ha resultado muy natural y entendible, aunque más ha llamado la atención la forma del portarrollos de papel higiénico. Muy original el atado de cuerdas.




miércoles, 12 de agosto de 2026

MACAO: Ole las mezclas y la fusión

MACAO RESTAURANTE,  a  8  de agosto de 2026 en  la  calle  del Príncipe n.º 16 de Madrid.

La calle del Príncipe está situada en el distrito Centro, en el barrio de Las Letras. Va desde la plaza de Canalejas hasta la calle Huertas atravesando la plaza de Santa Ana. En esta calle se sitúa el antiguo teatro Príncipe, hoy conocido como Teatro Español; resulta ser una zona de grandes acontecimientos literarios y culturales.

La calle del Príncipe está dedicada al príncipe de Asturias, Felipe II, según Mesonero Romanos, ya que parece ser que fue en el año 1528 cuando fue elegido príncipe de Asturias Felipe, el hijo del emperador Carlos, cuando ya se sabe de la existencia de esta calle en Madrid. De hecho, en los azulejos que encontramos en la que se puede leer el nombre de la calle, aparece la figura de Felipe II.



Macao restaurante es un local especializado en esa comida tradicional de la Indochina colonial francesa o del Japón de los años 40. Aquí podemos deleitarnos con platos de la gastronomía camboyana, por ejemplo, o de Vietnam. También podemos sorprendernos con ese arte culinario japonés llamado kaiseki, que resulta ser una comida ligera que era servida en la ceremonia del té.

Interior de Macao

Según la carta, podemos encontrar cocktails con distintas frutas y licores, y adentrarnos en los que en Macao llaman Sabores del Mundo, otro apartado de la carta es la que se llama Nuestra Fusión, Un Viaje por Asia, Sushi Room y los postres.

Aunque según la carta, en Macao ofrecen muchos platos, la camarera y la propia carta recomiendan elegir 3 ó 4 platos por comensal, ya que las raciones no son muy grandes.

Así que, mientras miramos la interminable carta, vamos pidiendo una bebida que nos ha llamado poderosamente la atención, un Fresh Yuzu Bohemian, o lo que es lo mismo un combinado de roku gin (ginegra japonesa), aperol (bebida alcohólica de origen italiano que lleva entre otros ingredientes naranja amarga), mandarina, yuzu (fruto cítrico originario de Japón) y zumo de lima; todo mezclado ofrece un sabor delicioso, aunque con demasiado hielo, que hace que poco a poco vaya perdiendo el sabor y el vaso contenga muy poco de tan delicioso líquido.

Fresh yuzu bohemian

Nos toca decidir qué nos apetece probar ante tanta oferta culinaria y nos decidimos por unas croquetas de gambas al ajillo aderezadas con una salsa de chiles coreanos, que nos han resultado suaves y delicadas. Dos croquetas por persona para ir abriendo boca.

Croquetas de gamba al ajillo

Otro de los platos elegidos ha sido Milhojas de berenjenas rebozadas con bacalao y salsa de miel y yogur. Tres rodajas de berenjena algo sosas y entre ellas un poco de salsa de yogur y miel y una fina capa de bacalao. Las berenjenas están buenas se las cocine como se las cocine y están ricas aunque estén sosas.

Milhojas de berenjena

Otro de los pequeños platos a probar ha sido el Roll de Macao de cangrejo, atún, salmón, pez mantequilla, salsa teriyaki (esa salsa entre cuyos ingredientes encontramos la salsa de soja, azúcar y vinagre, entre otros) y pera coreana. Un auténtico festival de sabor.

Roll de Macao

Seguimos con el Tuétano con miso rojo (que es una pasta elaborada a base de soja, sal y cereales) y hierbas aromáticas, que se nos ha sido servido con unas rebanadas de pan recién tostado y por tanto templado; hemos puesto el tuétano del hueso en ese pan concluyendo que esa textura gelatinosa del tuétano y su especial sabor, estaban para repetir. Un acierto en la elección de este plato.

Tuétano con miso rojo

Otro plato a degustar ha sido el Bahn bao de aguja con caldo de anís, mayonesa de remolacha, huevos de codorniz y shichimi togarashi, que es un condimento típico de la cocina japonesa entre cuyos ingredientes encontramos sésamo y jengibre. Otro buen invento incluido dentro del apartado de Nuestra Fusión, un plato con todo sabor.

Bahn bao de aguja

Nos ha llamado la atención esa Fideua japo-valenciana de gambas y verduras; gambas hemos encontrado pocas, verduras alguna más y tal vez sea uno de los platos menos conseguidos, ya que los fideos no estaban precisamente en su punto, porque tal vez han resultado algo correosos, aunque estaban muy ricos, ya que esa mayonesa que lo acompañaba tenía un sabor intenso.

Fideua japo-valenciana

Para terminar de probar platos distintos nos han servido una Causa o puré de patata con ají amarillo y lima, pulpo, mayonesa de aceituna de botija, aguacate, togarashi y brotes de flores. Se trata de una especie de patatas revolconas con lo que parece el pimentón, con varios pedazos de pulpo algo secos. Y este plato también puede que sea otro de los platos menos conseguidos de todos los probados.

Causa

Terminamos con el postre a compartir con un mousse de maracuyá y mango, servida sobre una galleta, demasiado espeso para ser considerado una mousse y acompañado de un helado de nata.

Mousse de maracuyá y mango

Con relación a la señalización de los aseos, no hay que olvidarse de aprender a leer, por si acaso...






miércoles, 29 de julio de 2026

SAMM: Paella socarrat

SAMM,  a  28  de  julio  de  2026,  en  la  calle  Carlos  Caamaño  n.º 3  de Madrid. La  calle de Carlos Caamaño se encuentra ubicada en el distrito de Chamartín, en el barrio de Nueva España

Según la información, existen dos personas con el nombre de Carlos Caamaño, uno tiene como segundo apellido Hernández y el otro Horcasitas, padre e hijo respectivamente. Puede que la calle esté dedicada al hijo, Carlos Caamaño Hoscasitas, nacido en Oropesa, Toledo, y que vivió entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX; fue periodista, escritor, economista y político.

El restaurante Samm es un coqueto restaurante, fundado en el año 1973 por Vicente y Carmen y cuya especialidad son los arroces y la gastronomía levantina. El local cuenta con una gran terraza cubierta, llena de comensales en el día de hoy. En la actualidad cuenta con bastantes camareros que dan al cliente una atención rápida y eficaz, con manteles y servilletas de tela, lo que nos indican a primera vista que estamos ante un restaurante de renombre.


Llegados al restaurante Samm en plena canícula del mes de julio, nos pedimos para refrescarnos un vermut y una cerveza fresquita, que nos viene acompañada de unas ricas olivas y dos pedazos grandes de pan de pueblo.

Cerveza, vermut y pan

Una de las cosas que sorprenden en Samm es que no tienen carta física en papel, y tampoco con código QR para verla a través del móvil, sino que es el camarero el que nos cuenta lo que pueden servir en el día de hoy, así que, si nos queríamos guiar por el precio de las comandas no ha sido posible.

Y siguiendo lo que nos dice la intuición, lo que nos apetece en el día de hoy y atendiendo a las especialidades del local, arroz negro, del senyret o fideua, nos decidimos por pedir un arroz del senyret. Mientras nos preparan este arroz para señoritos, sin cáscaras ni huesos que dificultan la comida, pedimos de entrantes un ensaladilla rusa, especialidad de la casa, una ensaladilla que a nuestros ojos nos he resultado muy casera, con mucho huevo cocido y patata, mayonesa cremosa y delicada y mucho atún por encima. Realmente un entrante delicioso, sobre todo para los fans de la ensaladilla rusa.

Ensaladilla rusa

El otro entrante apetecible han sido unas almejas a la marinera, y cierto es que han sido una de las almejas con el bicho más grande que he comido, muy tiernas y acompañadas de una salsa deliciosa elaborada con lo que parece el caldo de cocer las almejas, un poco de harina para espesar, láminas de ajo y mucho perejil picado. Insuperable ese pan de pueblo mojado en esa exquisita salsa.

Almejas a la marinera

Y el plato estrella, un arroz del senyoret, con sus pequeños trozos de pescado sin espinas, cachitos de calamar, pimiento y todo bien socarrat. Ha sido el  camarero el que ha puesto la paellera sobre la mesa y enseguida ha cogido la paleta para desprender todo el arroz del fondo, bien tostado, y servirnos en los platos, lo que nos ha supuesto un pequeño espectáculo. Además, no podía faltar un poco de alioli para mezclar con el arroz, lo que le ha dado mayor sabor, si cabe.

Paella del senyoret

Para terminar, y siempre escogiendo los postres caseros que nos ofrecen, no queda más remedio que probar la tarta de queso, esa tarta supercremosa tipo a la ya famosa de La Viña, que viene acompañada de unos arándanos con mermelada.

Tarta de queso

En cuanto a la señalización de los aseos, no dejo de mirar y llegar a la conclusión que qué acertadas figuras para un local tan chic.




martes, 16 de junio de 2026

CASAJARI: Taberna griega cerca de Legazpi

CASAJARI, a 13 de junio de 2026, en la calle Jaime el Conquistador n.º 21 de Madrid.

La calle Jaime el conquistador está en el distrito de Arganzuela y atraviesa los barrios de Atocha, Palos de Moguer y Chopera.; Va desde la calle Embajadores hasta el paseo de la Chopera.

Jaime el Conquistador o Jaime I de Aragón , que fue rey de Aragón, de Valencia y de Mallorca, y además, conde de Barcelona, entre otros títulos, nació en el año 1208 en Montpelier y falleció en 1276 en Valencia. Hijo de Pedro II de Aragón y de María de Montpelier fue llamado el conquistador al añadir los reinos de Valencia y Mallorca a los de Aragón a costa de los territorios ocupados por los musulmanes, donde ya reinaba. Además de conquistador, destacó en su época como buen legislador estableciendo leyes e instituciones propias para un buen desarrollo social y económico.

El nombre del restaurante, Casajari, se lo debemos a la combinación del nombre del chef, que se llama Jari Zacharopoulos, a quien le gusta ofrecer platos de su tierra griega a la par que guisos de las cocinas mediterráneas.


Casajari es un moderno restaurante, tipo taberna con alguna mesa en la calle, que ofrece comida y platos de la gastronomía griega, por ello podemos encontrar todos esos platos típicos, como el tzatziki, elaborado a base de pepino, yogur griego y ajo o el xoriatiki, que es una ensalada a base de tomate, pepino aceitunas y queso feta, además de la renombrada musaka.

Este restaurante se surte con productos ecológicos y de proximidad, apoyando al pequeño agricultor y a las tiendas y comercios de la zona.



Nos encontramos con un local pequeño, con sólo cuatro mesas altas, algo incómodas por las banquetas altas en las que nos tenemos que sentar, con servilletas de papel pequeñitas, estilo tasca, y con los cubiertos puestos dentro de un bote de tomate. Original, cuanto menos.



Pedimos un vermut para entonar el calor que hace en la calle y que viene acompaños con unas patatas fritas, además de la carta, aunque acto seguido el camarero nos cuenta los dos platos que en el día de hoy tiene fuera de carta y son precisamente esos dos platos los que pedimos.

Primero, una ensalada de hinojo con pera, queso fetta, varias lonchas de paletilla de cerdo o jamón curado y albahaca, adrezado con aceite de sésamo, limón y aceite de oliva. Una ensalada muy original a la par que contundente, con un delicioso sabor que deja el limón, el queso y el aceite, sobre todo.

Ensalada de hinojo

El otro plato que hemos pedido ha sido un boniato asado servido sobre una salsa de yogur griego y polvo de zaatar, que es una mezcla de diversas especias típica del oriente, entre las que podemos encontrar el tomillo, orégano, semillas de sésamo tostadas y sal; y regado con una reducción de un caldo de verduras muy espeso y sabroso. Un acierto de plato, ya que no nos lo han servido muy caliente para un día de casi verano, y con un agradable toque de limón.

Boniato sobre salsa de yogur

Tras estos dos platos contundentes, hemos preferido no seguir probando más de la gastronomía griega en Casajari y centrarnos en los postres, que el camarero nos asegura que son caseros; así que nos hemos decidido por probar una tarta de coco y dulce de leche acompañado de helado de pistacho y otra tarta de chocolate negro adornado con unos frutos rojos envueltos en ese chocolate negro. Ambos platos van adornados con una ramita de hierbabuena. Y ambos postres muy contundentes, que raro es, pero no nos los hemos podido terminar.

Tarta de coco y de chocolate

En cuanto a la señalización de los aseos, hay que hacer constar su originalidad, y que menos mal que sólo había uno para todos los públicos (el local es pequeño y no da para más) porque costaría saber qué significa cada foto o símbolo.


Para terminar, decir que nos ha resultado tan gratificante nuestra experiencia del mes, que hemos decidido volver otro día para probar la musaka y alguna otra delicia.

miércoles, 27 de mayo de 2026

MALABAR BISTRÓ: Mejor pedir medias raciones y probar

MALABAR BISTRÓ, a 23 de mayo de 2026, en la calle Real n.º 14 en Becerril de la Sierra, Madrid.

Casi todos los pueblos y ciudades tiene en su mapa una calle Real y se designa a esa vía principal que atraviesa la localidad, que suele ser el centro neurálgico, paso obligatorio y en donde se concentran las casas más señoriales. La expresión camino real nace allá por el siglo XVI y no tiene nada que ver con la monarquía o la realeza.

MALABAR BISTRÓ NÓMADA, agraciada con una estrella Michelín en este 2026, abre sus puertas en la sierra de Madrid en el año 2019. Las palabras que acompañan al nombre del local nos recuerdan que malabar parece un bistró francés, con sus mesas sencillas sin mantel, y es nómada por el espíritu viajero e itinerante de sus cocineros, lo que les hace tener los ojos abiertos al mundo, recogiendo de aquí y de allá, platos, sabores y secretos.



Observamos en Malabar que la carta es corta, porque se han preocupado de escoger productos de cercanía, de temporada y de buena calidad.

Aquí en Malabar se pueden pedir raciones enteras o medias raciones, con lo que toca pedir medias raciones de mucho y compartir sabores y texturas. Así encontramos, por ejemplo, espárrago blanco con pluma ahumada, o empanada de carrillera con curry y coco o callos.

Cuando entramos, comentamos que tenemos una reserva y nos sitúan en la terraza, una terraza que está cerrada, con techo de madera, paredes encaladas muy blancas, con alguna planta muy verde aquí y allá, lo que da un cierto aire a patio andaluz. Mesas sin mantel, aunque con servilletas de tela.

Terraza de Malabar

Tras pedir un vermut, muy rico, por cierto, para abrir boca, y con un aperitivo que nos sirven, que es una especie de gazpacho elaborado con tomate, pepino, fresa, un toque de cebollino y un intenso sabor a vinagre, nos aplicamos en ver la carta y el difícil trabajo de decidir qué comer.


Aperitivo de gazpacho con fresa

La carta de Malabar es corta, por lo que el camarero nos recomienda pedir cinco medias raciones a compartir. Y nos decidimos por pedir una torrija de carabinero, o lo que es lo mismo un pan brioche empapado en un fumet de carabineros y por encima un tartar de gambas y acompañado de bastoncitos de manzana ácida. Una sorpresa de sabores.

Torrija de carabineros

Otra media ración que nos apetecía tomar ha sido la de las alcachofas acompañada de queso Comté (queso francés elaborado con leche cruda de vaca) y mejillones. Sobre el plato nos presentan cuatro medias alcachofas aderezadas con un picadillo de mejillón y de apio, y regado de una salsa que han elaborado con la cocción de los mejillones. Si las alcachofas son un manjar para ciertos comensales, con picadillo de mejillones estaban estupendas, una combinación muy lograda y muy difícil de imaginar un plato con esos ingredientes.

Alcachofas con picadillo de mejillones

Seguimos con un plato de cuchara, unos garbanzos ahumados con trocitos de codorniz sobre una salsa romesco, esa salsa típica de la gastronomía catalana elaborada con tomates asados, ajo y diversos frutos secos. Este plato viene adornado con trozos de cebolla morada y cachitos de piparra dulce, aunque esta piparra apenas se nota en el paladar.

Garbanzos con salsa romesco y codorniz

Estos tres platos nos han sorprendido muy gratamente, pero seguimos probando nuevos sabores, como el bacalao confitado y macerado en miso, y acompañado de algunas verduras cocidas al dente, como la coliflor morada o setas shiitake, esa seta de color marrón y sabor intenso. Además este plato viene acompañado de un puré de tupinambo, también conocido como alcachofa de Jerusalén, que es un tubérculo con una textura parecido a la patata, con un sabor algo dulce y que recuerda a la alcachofa

Bacalao confitado con shiitakes y tupinambo

Siguiendo las indicaciones del camarero, terminamos probando la quinta media ración de un cordero, que viene servido como una especie de lasaña, con una base de pimientos rojos del piquillo, otra capa con un cordero en salsa muy tierno, otra capa de queso ricotta, que es ese queso de origen italiano muy parecido al requesón, de sabor suave y aspecto granulado, para finalizar con otra capa de pimientos del piquillo. Un plato muy interesante.

Lasaña de cordero

Con tan sabrosos manjares, es obligado probar los postres caseros que nos ofrecen, y nos decidimos por una panacota de Alba Tonca con fresitas, todo ello sobre un sirope de albahaca, que le ha dado un grato y fresco sabor a este dulce, y helado de apio. El otro postre es un bizcochito de jazmín, con láminas de crema de mango por medio, ralladura de coco y helado de manzana ácida. Difícil de decidir cuál de los dos postres nos ha gustado más.

Los postres de Malabar, panacota y bizcochito

Además nos han deleitado con un chupito de menta con lima, fresco-fresco.

Chupito de lima y menta

En cuanto a la señalización de los aseos, señal grande y que sirve, sobre todo, para las personas que entiendan el castellano Los que hablen otros idiomas tal vez tengan algún problema para localizar qué puerta tienen que abrir.