KURANTU, a 26 de septiembre de 2026, en la calle de la Iglesia n.º 5, en Santa María de la Alameda.
Santa María de la Alameda es un municipio correspondiente a la Comunidad de Madrid, situado en la zona noroeste, muy cerca de San Lorenzo de El Escorial. Tiene unos 1580 habitantes y una alcaldesa del Partido Popular desde el año 2023.
Se entiende que la calle de La Iglesia debe su nombre a que desde la misma iglesia del pueblo parte esta calle.
El restaurante Kurantu ha sido galardonado con una estrella Michelín en este 2026 y se puede considerar como un restaurante enamorado de las brasas, elaborando sus platos entre fuegos y humos con ingredientes de temporada y de primera calidad.
Nos encontramos con un local pequeño, con pocas mesas y por lo tanto con escaso aforo, aunque cuando llegamos ya están todas las mesas ocupadas, lo que nos da una idea de calidad que se ofrece. Detrás del mostrador, unos estantes llenos de tarros con especias y distintos productos la mar de coloridos.
Entre sus platos encontramos tendencias de la cocina italiana o mexicana, aunque bien es verdad que la carta se queda un poco escasa, con pocos platos donde escoger, casi todos considerados como entrantes.
Aunque ya ha entrado hace días el otoño, sigue haciendo un calor veraniego, por lo que al sentarnos lo primero que hacemos es pedir un tinto de verano con limón fresquito, mientras vemos la carta y pensamos qué podemos comer en el día de hoy.
Mientras leemos la carta, pensamos y al tiempo que bebemos ese tinto de verano, en su punto de frialdad, nos ponen sobre la mesa un trozo de pan de hogaza y lo que podemos entender como un aperitivo a base de mantequilla casera con escamas de sal; se trata de un rulo de mantequilla de un bonito color tostado, de una textura muy delicada y un sabor muy a mantequilla. Todo un privilegio el poder untar sobre un pan tan rico y tierno una mantequilla tan deliciosa acompañada de esas escamas de sal.
Mantequilla, escamas de sal y tinto de verano
Y tras pensar cómo podemos
combinar ese lomo de vaca que estaba entre las primeras opciones para comernos como plato principal, nos hemos decantado por probar un plato
que solo el enunciado nos ha llamado poderosamente la atención,
y ha sido un Crudo de atún rojo y aguacate a la brasa sobre gazpacho
verde. Sobre el plato podemos observar dados de atún de dos colores,
uno más rojo y otro más anaranjado, con pedazos de aguacate a la
brasa, aros de jalapeño y una crema verde en la base con un ligero toque
picante, al que también se notaba el sabor del cilantro y de la soja
fermentada.
Crudo de atún rojo y aguacate a la brasa
Otro de los platos a probar
han sido las vieiras del pacífico gratinadas con mayokimchi, en las que sobresalía ese ligero toque picante que le ha dado el kimchi.
Vieiras gratinadas
Antes de meternos con la
carne, probamos unos callos al kamado con madera de naranja. Podemos
decir que kamado es una especie de barbacoa japonesa, que lo que hace
es brasear en este caso los callos a 90 grados durante 14 horas, y ahumar las carnes, por lo que esos callos, además de
estar muy tiernos, tenían un intenso olor y sabor ahumado. Han sido
uno de los mejores callos que hemos probado, aunque en nuestro plato
faltase el chorizo y la morcilla.
Callos al kamado
Vamos con el plato principal,
que ha consistido en un lomo bajo premiun selección de Galicia, o lo
que es lo mismo una pieza del cuerpo de la vaca a la brasa ya
fileteada y con escamas de sal por encima; en su punto el braseado, aunque en el centro nos tocase un nervio que hacía que la carne no estuviese lo tierna que se merece.
Lomo de vaca premium
Del postre podemos decir que
hemos tenido que contar con la experiencia de la camarera, porque
queríamos compartirlo pero no nos poníamos de acuerdo con lo qué
pedir. Y al final nos hemos decantado por un flan cremoso de yemas
con leche de oveja en lugar del suspiro de Kurantu. Y ha sido un gran
acierto la recomendación de la camarera, porque ha resultado un flan
muy cremoso y sabroso con mucho caramelo líquido.
Flan de leche de oveja
Y para terminar, y como
siempre, esa señalización de los aseos que en este local ha
resultado muy natural y entendible, aunque más ha llamado la
atención la forma del portarrollos de papel higiénico. Muy
original el atado de cuerdas.