miércoles, 27 de mayo de 2026

MALABAR BISTRÓ: Mejor pedir medias raciones y probar

MALABAR BISTRÓ, a 23 de mayo de 2026, en la calle Real n.º 14 en Becerril de la Sierra, Madrid.

Casi todos los pueblos y ciudades tiene en su mapa una calle Real y se designa a esa vía principal que atraviesa la localidad, que suele ser el centro neurálgico, paso obligatorio y en donde se concentran las casas más señoriales. La expresión camino real nace allá por el siglo XVI y no tiene nada que ver con la monarquía o la realeza.

MALABAR BISTRÓ NÓMADA, agraciada con una estrella Michelín en este 2026, abre sus puertas en la sierra de Madrid en el año 2019. Las palabras que acompañan al nombre del local nos recuerdan que malabar parece un bistró francés, con sus mesas sencillas sin mantel, y es nómada por el espíritu viajero e itinerante de sus cocineros, lo que les hace tener los ojos abiertos al mundo, recogiendo de aquí y de allá, platos, sabores y secretos.



Observamos en Malabar que la carta es corta, porque se han preocupado de escoger productos de cercanía, de temporada y de buena calidad.

Aquí en Malabar se pueden pedir raciones enteras o medias raciones, con lo que toca pedir medias raciones de mucho y compartir sabores y texturas. Así encontramos, por ejemplo, espárrago blanco con pluma ahumada, o empanada de carrillera con curry y coco o callos.

Cuando entramos, comentamos que tenemos una reserva y nos sitúan en la terraza, una terraza que está cerrada, con techo de madera, paredes encaladas muy blancas, con alguna planta muy verde aquí y allá, lo que da un cierto aire a patio andaluz. Mesas sin mantel, aunque con servilletas de tela.

Terraza de Malabar

Tras pedir un vermut, muy rico, por cierto, para abrir boca, y con un aperitivo que nos sirven, que es una especie de gazpacho elaborado con tomate, pepino, fresa, un toque de cebollino y un intenso sabor a vinagre, nos aplicamos en ver la carta y el difícil trabajo de decidir qué comer.


Aperitivo de gazpacho con fresa

La carta de Malabar es corta, por lo que el camarero nos recomienda pedir cinco medias raciones a compartir. Y nos decidimos por pedir una torrija de carabinero, o lo que es lo mismo un pan brioche empapado en un fumet de carabineros y por encima un tartar de gambas y acompañado de bastoncitos de manzana ácida. Una sorpresa de sabores.

Torrija de carabineros

Otra media ración que nos apetecía tomar ha sido la de las alcachofas acompañada de queso Comté (queso francés elaborado con leche cruda de vaca) y mejillones. Sobre el plato nos presentan cuatro medias alcachofas aderezadas con un picadillo de mejillón y de apio, y regado de una salsa que han elaborado con la cocción de los mejillones. Si las alcachofas son un manjar para ciertos comensales, con picadillo de mejillones estaban estupendas, una combinación muy lograda y muy difícil de imaginar un plato con esos ingredientes.

Alcachofas con picadillo de mejillones

Seguimos con un plato de cuchara, unos garbanzos ahumados con trocitos de codorniz sobre una salsa romesco, esa salsa típica de la gastronomía catalana elaborada con tomates asados, ajo y diversos frutos secos. Este plato viene adornado con trozos de cebolla morada y cachitos de piparra dulce, aunque esta piparra apenas se nota en el paladar.

Garbanzos con salsa romesco y codorniz

Estos tres platos nos han sorprendido muy gratamente, pero seguimos probando nuevos sabores, como el bacalao confitado y macerado en miso, y acompañado de algunas verduras cocidas al dente, como la coliflor morada o setas shiitake, esa seta de color marrón y sabor intenso. Además este plato viene acompañado de un puré de tupinambo, también conocido como alcachofa de Jerusalén, que es un tubérculo con una textura parecido a la patata, con un sabor algo dulce y que recuerda a la alcachofa

Bacalao confitado con shiitakes y tupinambo

Siguiendo las indicaciones del camarero, terminamos probando la quinta media ración de un cordero, que viene servido como una especie de lasaña, con una base de pimientos rojos del piquillo, otra capa con un cordero en salsa muy tierno, otra capa de queso ricotta, que es ese queso de origen italiano muy parecido al requesón, de sabor suave y aspecto granulado, para finalizar con otra capa de pimientos del piquillo. Un plato muy interesante.

Lasaña de cordero

Con tan sabrosos manjares, es obligado probar los postres caseros que nos ofrecen, y nos decidimos por una panacota de Alba Tonca con fresitas, todo ello sobre un sirope de albahaca, que le ha dado un grato y fresco sabor a este dulce, y helado de apio. El otro postre es un bizcochito de jazmín, con láminas de crema de mango por medio, ralladura de coco y helado de manzana ácida. Difícil de decidir cuál de los dos postres nos ha gustado más.

Los postres de Malabar, panacota y bizcochito

Además nos han deleitado con un chupito de menta con lima, fresco-fresco.

Chupito de lima y menta

En cuanto a la señalización de los aseos, señal grande y que sirve, sobre todo, para las personas que entiendan el castellano Los que hablen otros idiomas tal vez tengan algún problema para localizar qué puerta tienen que abrir.




lunes, 13 de abril de 2026

LA CANÍBAL: Para repetir con esas alcachofas y esa merluza

 LA CANÍBAL, a 10 de abril de 2026, en la calle Argumosa n.º 28 de Madrid.

La calle Argumosa se encuentra enclavada en el distrito Centro y en el barrio de Lavapiés. Esta calle conecta la plaza de Lavapiés con la ronda de Atocha.

La calle de Argumosa debe su nombre a Diego Manuel de Argumosa y Obregón, que vivió durante el siglo XIXy fue un médico cántabro que llegó a ocupar la cátedra de cirugía en la Universidad de Madrid. Fue uno de los primeros profesionales en introducir el éter como fórmula para la utilización de la anestesia en las operaciones en España.

Tuvo, también, su parte política ya que estuvo ligado al partido Liberal siendo miembro del Partido Progresista, llegando a ser alcalde de Madrid por este partido.

El restaurante La Caníbal, es otro de los locales de restauración que forman parte de esta zona de bares de la zona de Lavapiés. Además de su parte de restaurante, este local tiene su fama por la variedad de cervezas artesanas que ofrecen o el vino natural sin aditivos que intentan potenciar.



En La Caníbal podemos encontrar platos y productos incluidos en  comidas típicas de otras latitudes, como las ostras francesas, pulpo o caldo gallego, setas de cardo coreano o entrecot de angus.

La Caníbal es un restaurante que viven y celebran ser productores de vino, aceite y cerveza artesanas, así que como hemos llegado un poco antes de la hora, y hace un día primaveral, es obligatorio pedir, y pedimos en la barra, una cerveza fresquita de entre todas las que ofrecen, y las primeras que se nos antojan son la lager, que en La Caníbal han bautizado como San Blas, suavecita y otra que han bautizado como Movida, de sabor muy afrutado.

Lista de cervezas


La primera cerveza con sus aceitunas

Después de probar esta primera cerveza, pasamos al salón en donde volvemos a pedir otra de las cervezas que ofrecen, como la que han llamado Simancas, otra lager ligera, pero esta vez tostada y una Carioca, que tiene un bonito color rojizo y un gran sabor a frutas del bosque. Muy originales.

Simancas y Carioca

Después de ver la carta y pensar un rato en qué es lo que nos apetece probar en el día de hoy, nos decantamos por pedir dos entrantes para compartir, uno de ellos sin mucho convencimiento, pero que ha resultado delicioso y sorprendentemente atractivo, y han sido unas alcachofas a la brasa, presentadas en forma de flor abierta, acompañadas de unas humildes pipas de calabaza. Ha resultado una muy buena elección, ya que estaban muy tiernas, jugosas y nada amargas.

 

Alcachofas a la brasa

El otro entrante a compartir han sido unos calamarcitos a la andaluza, o pequeñitos aros de calamar rebozados en harina junto con sus patitas y acompañados de una salsa alioli de cítricos, aunque no se notaba mucho ese sabor cítrico que enuncian. Han resultado blanditos y ricos, ricos.

Calamarcitos a la andaluza

Nos hemos quedado sin bebida, así que volvemos a pedir otras cervezas, otras que no hayamos probado antes y nos hemos decidido por pedir una Britpop  o la bitter más fresca y ligera y una Camarilla, estilo american IPA.

Camarilla y Britpop

Vamos con los segundos platos: en La Caníbal ofrecen en la carta una merluza rebozada, o lo que es lo mismo cuatro buenas tajadas de merluza sobre una delicada camita de mayonesa al azafrán y por encima un toque de pisto, que no frenaba para nada el increíble sabor de la merluza. Un buen acompañamiento, delicado de sabor, porque en este caso no destacaba el toque fuerte que da a veces el tomate al pisto.

Merluza rebozada

El otro segundo plato elegido ha sido una entraña, que es esa parte de la vaca que se encuentra en el interna de las costillas y cortada en tiras, acompañada de una patatas fritas y una salsa chimichurri. Tierno y jugoso.

Entraña de ternera

Aunque vamos sobrados de comida es imprescindible probar alguno de los postres que ofrecen en la carta, y que en este caso, y siguiendo nuestra costumbre de casi siempre, la elección ha recaído en una tarta de queso cremoso de queso ahumado San Simón (queso gallego concretamente de Villalba, con Denominación de Origen, elaborado con leche de vaca, frisona y rubia gallega), con su suave base de galleta y una cremosidad de tarta increíble., tanto que se deshace en la boca.

Tarta de queso de La Caníbal

Para terminar, la señalización de los aseos, que aparte de ser original con la imagen de actor y actrices, decir que había una cabina para hombres y dos para mujeres, la primera vez que nos encontramos con más servicios para mujeres que para hombres, cosa que es de agradecer y de elogiar.




Supongo que las fotos corresponden a personas o actores y actrices importantes, aunque realmente sólo reconozco a la primera, a Jane Wyman, conocida por su papel en Falcon Crest, interpretando a Ángela Chaning 

domingo, 5 de abril de 2026

EL MESÓN DEL VINO: Los asados en Chinchón

EL MESÓN DEL VINO, a 28 de marzo de 2026, en la calle Benito Hortelano n.º 13 de Chichón, Madrid.

Benito Hortelano Balvo fue un periodista y escritor nacido en Chinchón en el año 1819 y fallecido en Buenos Aires en 1871. En sus primeros años se dedicó a la agricultura, como sus padres, para más tarde trasladarse a Madrid en donde entró en contacto con el partido liberal del general Espartero y en contra del general Narváez. Hacia el año 1848 y por motivos políticos se exilió a Buenos Aires.

Plaza de Chinchón

El restaurante-museo llamado Mesón del Vino de Chinchón abre sus puertas el 24 de mayo del año 1964, tras la rehabilitación del edificio, que fue una antigua casa de labranza construida hace 300 años y cuenta con la catalogación de edificio protegido por la Comunidad de Madrid. Es un edificio del que se pueden visitar unas cuantas estancias y su estado de conservación se puede considerar perfecto. Por sus mesas han pasado y se han sentado a comer, y que al mismo tiempo dejaron su firma en algunos toneles de vino, personajes tan ilustres como Orson Welles, Manolo Escobar, Yul Brynner, Matt Dillon o Rafael Alberti. Además, este museo restaurante ha sido el lugar en donde se han grabado algunas series de televisión o películas, como Pájaros de papel o algún episodio de El ministerio del tiempo. Está especializado en comida castellana tradicional, por lo que podemos encontrar sopa castellana, con su pan y su huevo, migas o morteruelo, o sus asados de cordero o cochinillo.


Como hemos llegado pronto nos hemos adentrado en las profundidades de las Cuevas del Vinos en donde hemos encontrado las grandes vasijas de barro en donde se guardarían tanto el vino como el aceite allá por el siglo XVIII. Gran cueva que ocupa todos los bajos del edificio y bien preparada para su labor de restauración, ya que en cualquier rincón te puedes tomar un aperitivo.



Nada más sentarnos a la mesa el camarero nos ha puesto unos panecillos de pan y un plato con aceite de oliva virgen de la zona de Chinchón. Pan y aceite para mojar, un manjar.

Pan y aceite de Chinchón

Como entrante y antes de meternos de lleno con la recomendación del chef, nos decidimos a probar el morteruelo típico de la gastronomía de Cuenca. Se trata de un paté de sabor algo contundente entre cuyos ingredientes encontramos el hígado de cerdo, además de carnes de caza, como el conejo, la libre o la perdiz, aderezado con diversas especias como lo es el clavo o el comino. En Las Cuevas del Vino nos lo han servido en un tarrito de barro muy cuco junto con unas rebanadas de pan tostado en los que untar este paté tan original y sabroso.

Tarro con morteruelo y pan tostado

Y siguiendo con las recomendaciones el chef, que en el día de hoy nos ofrecen como platos estrella del día un potaje de vigilia o unas patatas a la importancia y sin pensarlo mucho nos decidimos por probar esas patatas, que tienen bastante detrás antes de ser servidas en la mesa, ya que primero se cuecen y luego se fríen rebozadas en harina y huevo para ser servidas con una salsa muy ligera a base de ajo y azafrán, y puestas en la mesa templadas, no muy calientes. Y el toque del chef, con unos taquitos de torrezno sobre cada rodaja de patata. Divinas para un día de primavera con solecito. El plato que conocemos como las patatas a la importancia es un plato que parece nace en la provincia de Palencia para más tarde extenderse al resto de la península dado su relativamente fácil preparación y la fácil presencia de la humilde patata en los campos.

Patatas a la Importancia

De segundo, y dado que este restaurante está especializado en asados, no podemos dejar de probar el cordero y el cochinillo, ambos en su justo punto de cocción, tiernos, sabrosos, con su piel crujiente y su salsita; ambos platos vienen acompañados de unas patatas panadera.

Cochinillo y cordero asados

Y los postres que nos gusta probar, que siempre tienen que ser caseros, caseros, así que por recomendación del camarero nos decidimos por probar una tarta de almendra, que ha resultado estar más jugosa que la de Santiago, y que en este restaurante la sirven con una capa de merengue por encima, merengue que a lo mejor sobraba, porque ha resultado algo espeso y porque la propia tarta ya se merecía su sitio en la carta. El otro postre que hemos probado ha sido un hojaldre cocido al horno de leña y relleno de crema y nata, un hojaldre, quizá, demasiado grande de tamaño, con sus láminas bien separadas y aireadas, aunque rico, rico.

Hojaldre y tarta de almendra

Con relación a la señalización de los aseos, es difícil de comentar, ya que en un edificio tan grande había varios aseos, y cada uno con su propia señalización. Pero aquí queda una muestra de lo que hay



domingo, 1 de marzo de 2026

EL REFUGIO DE LA VEGA: Para repetir con ese cocido montañés

EL REFUGIO DE LA VEGA, a 28 de febrero de 2026, en la calle de la Pozuela n.º 3, en Alpedrete, Madrid.

Puede que la palabra pozuela se refiera a una pequeña poza o charca que pudiera existir en el lugar en el que se sitúa esta calle en la localidad de Alpedrete; a un paso de ella se encuentra el Ayuntamiento y en la sede de la policía municipal de la localidad se encuentra en esta misma calle Pozuela. 

Alpedrete es pueblo situado en la Comunidad de Madrid, tiene empadronadas a unos 16.550 vecinos y está gobernando por el Partido Popular. Sus habitantes son conocidos como alpedreteños/as y su patrona es Santa Quiteria.

Dicho y hecho, en el día de hoy hemos decidido salir de la zona de confort que suponen los restaurantes del centro de la capital a los que podemos llegar en transporte público, para acercarnos hasta Alpedrete, situado al norte de Madrid, a unos 40 kilómetros, para visitar y conocer El Refugio de la Vega, restaurante que regentan Pedro y Beatriz, para deleitarnos con la comida cántabra en este rincón de la sierra madrileña.




Pensando en probar el cocido montañés o unas anchoas de Santoña, hemos reservado en la terraza, hoy que parece que la temperatura casi primaveral acompaña. Para nuestra sorpresa, toda la comida ha estado acompañada con la música de fondo de la Oreja de Van Gogh y su disco "Dile al Sol, que vio la luz allá por el año 1998, 

Terraza de El Refugio de la Vega

El cocido montañés, todo un clásico de la cocina cántabra, lleva entre sus ingredientes alubias, berza o repollo, según lo disponga el mercado, un chorizo ahumado de Cantabria, morcilla, panceta fresca, una punta de jamón, ajo, sal y agua.

La diferencia entre el cocido Montañés y el Lebaniego es que este último se elabora con garbanzo de Potes o Liébana en vez de alubias, y se sirve primero la sopa, luego los garbanzos con las verduras y para terminar las carnes, mientras que el cocido montañés se sirve todo a la vez y lleva alubias en lugar de garbanzos.

Existen en España otro tipo de cocidos, como el madrileño con sus tres vuelcos, el maragato en el que se sirve primero las carnes, luego las verduras y se finaliza con la sopa; el cocido gallego en el que abundan las carnes de cerdo y los grelos; el cocido Andaluz o de Puchero que se sirve con la pringá y en dos vuelcos; o la escudella catalana, que se elabora con butifarra y galets, que es una pasta, tipo macarrón, pero con forma de caracol grande.

Tras sentarnos en la mesa nos pedimos unas cervezas, mientras miramos la carta y ver si pedimos algún entrante antes de entrar de lleno con el cocido montañés, cerveza que viene acompañada de un aperitivo que consiste en una rebanada de pan untada con queso crema y por encima una estupenda anchoa y un medio tomate cherri. Mientras saboreamos la cerveza nos decantamos por comenzar con unas patatas revolconas, que aunque no sea un plato típico ni de Madrid ni de Cantabria, sino de Castilla y León, y en especial de Salamanca y de Ávila, en el Refugio de la Vega las preparan con una patata con todo su sabor, con un buen pimentón y unos trocitos de torrezno tierno que han resultado un plato digno de paladares exigentes.

Aperitivo con anchoa y tomate cherri


Patatas revolconas

Seguimos con el cocido montañés, y ya en el primer bocado notamos que además de las alubias, el chorizo, la patata y la berza, que es lo que más salta a la vista, este plato tiene otro toque especial que le dan las costillas adobadas que apreciamos más tarde y sobre todo, el sabor de la morcilla, que aunque no la veamos, porque está muy triturada, si notamos todo su sabor. Un plato caliente, sabroso y contundente, para un día soleado de casi primavera y otro de los sitios en los que no importa repetir visita.

Cocido montañés

El puchero que nos han traído ha dado para servirnos dos platos de cocido montañés para cada uno, pero no por eso vamos a dejar dejar de probar, como casi siempre, los postres caseros que nos ofrezca el lugar, y sin pensar mucho nos decidimos por una tarta de queso, que ha resultado tener una textura muy suave y delicada, lejos de las típicas tartas de queso al uso,  con un sabor muy suave y con sus frutos rojos por encima. Además probamos una idea del chef, como lo es una delicia de hojaldre con rodajas de manzana asada y nata, y en la que distinguimos una mermelada de albaricoque entre hojaldre y manzana que le ha dado al postre una mayor jugosidad. Podemos decir que es una especie de miguelito de La Roda, en el que se distingue ese hojaldre tan suave y vaporoso, con bastante sabor a mantequilla, pero relleno de manzana asada y nata en lugar de crema.

Delicia de hojaldre y tarta de queso

Con relación a la señalización de los aseos, ha resultado muy aristocrática y señorial, aunque el interior no lo fuese tanto.




lunes, 23 de febrero de 2026

CAN PUNYETES: Unos calçots muy mejorables

 CAN PUNYETES, a 21 de febrero de 2026, en la calle de San Agustín n.º 11 de Madrid.

De vez en cuando, cuando la imaginación y el tiempo nos lo permite, decidimos regresar a ciertos restaurantes que tan buen sabor nos dejaron, para seguir probando cosas interesantes y hoy es uno de esos días, y hemos decidido volver a CAN PUNYETES, restaurante catalán en el que estuvimos en septiembre del 2024, para comprobar como cocinan aquí los calçots, que justo en estas semanas están en su punto.



Lo primero que hacemos es pedir un poco de sangría, de vino, no de cava, que también la ofertan y acto seguido nos traen los baberos de plástico que nos ponemos raudos para no mancharnos.

Sangría de vino

Como la ración de calçots había que encargarla previamente, es lo primero que nos traen nada más sentarnos. Los calçots son esas cebollas tiernas y largas que se dan sobre todo en la zona de Valls, Tarragona, que más bien parecen un puerro delgado, que servido en una teja hemos ido saboreando poco a poco. No sé si es porque el local estaba lleno y mucha gente comiendo tan famoso plato, pero nos ha resultado un entrante soso y lo que es más grave, poco hechos y duros. La salsa romesco que lo acompaña sí estaba en su punto, esa salsa típica de la zona de Tarragona, entre cuyos ingredientes encontramos, tomates, ajos, pan, almendras y/o avellanas tostadas, pimiento rojo seco, aceite de oliva y sal.

Calçots y salsa romesco

Para ir abriendo boca mientras nos sirven los segundos platos, hemos pedido una butifarra blanca de perol, que es un tipo de longaniza blanca típico de Gerona y el Maresme elaborado con carne magra del cerdo, de la parte de la papada, tocino y cortezas de cerdo con una melosidad asombrosa y un sabor muy agradable. Esta butifarra viene junto con un pan tomaca que hace que cualquier plato se convierta en un espectáculo.

Butifarra de perol con pan tomaca

Superada la experiencia de la cata de unos calcots nada tiernos y con el buen sabor que deja la butifarra de perol, vamos con el segundo plato, y hemos probado un entrecot a la brasa tierno y jugosos que viene acompañado de una patata asada y un poco de salsa alioli, y un pan tomaca con una tortilla francesa. El pan payés con tomaca, con cualquier acompañamiento es un lujo gastronómico.

Entrecot con patata asada

Pan tomaca y tortilla francesa

Para terminar, en esta ocasión nos hemos decidido por unos postres sencillos, como lo son el flan y un requesón con miel, ambos deliciosos.