lunes, 13 de abril de 2026

LA CANÍBAL: Para repetir con esas alcachofas y esa merluza

 LA CANÍBAL, a 10 de abril de 2026, en la calle Argumosa n.º 28 de Madrid.

La calle Argumosa se encuentra enclavada en el distrito Centro y en el barrio de Lavapiés. Esta calle conecta la plaza de Lavapiés con la ronda de Atocha.

La calle de Argumosa debe su nombre a Diego Manuel de Argumosa y Obregón, que vivió durante el siglo XIXy fue un médico cántabro que llegó a ocupar la cátedra de cirugía en la Universidad de Madrid. Fue uno de los primeros profesionales en introducir el éter como fórmula para la utilización de la anestesia en las operaciones en España.

Tuvo, también, su parte política ya que estuvo ligado al partido Liberal siendo miembro del Partido Progresista, llegando a ser alcalde de Madrid por este partido.

El restaurante La Caníbal, es otro de los locales de restauración que forman parte de esta zona de bares de la zona de Lavapiés. Además de su parte de restaurante, este local tiene su fama por la variedad de cervezas artesanas que ofrecen o el vino natural sin aditivos que intentan potenciar.



En La Caníbal podemos encontrar platos y productos incluidos en  comidas típicas de otras latitudes, como las ostras francesas, pulpo o caldo gallego, setas de cardo coreano o entrecot de angus.

La Caníbal es un restaurante que viven y celebran ser productores de vino, aceite y cerveza artesanas, así que como hemos llegado un poco antes de la hora, y hace un día primaveral, es obligatorio pedir, y pedimos en la barra, una cerveza fresquita de entre todas las que ofrecen, y las primeras que se nos antojan son la lager, que en La Caníbal han bautizado como San Blas, suavecita y otra que han bautizado como Movida, de sabor muy afrutado.

Lista de cervezas


La primera cerveza con sus aceitunas

Después de probar esta primera cerveza, pasamos al salón en donde volvemos a pedir otra de las cervezas que ofrecen, como la que han llamado Simancas, otra lager ligera, pero esta vez tostada y una Carioca, que tiene un bonito color rojizo y un gran sabor a frutas del bosque. Muy originales.

Simancas y Carioca

Después de ver la carta y pensar un rato en qué es lo que nos apetece probar en el día de hoy, nos decantamos por pedir dos entrantes para compartir, uno de ellos sin mucho convencimiento, pero que ha resultado delicioso y sorprendentemente atractivo, y han sido unas alcachofas a la brasa, presentadas en forma de flor abierta, acompañadas de unas humildes pipas de calabaza. Ha resultado una muy buena elección, ya que estaban muy tiernas, jugosas y nada amargas.

 

Alcachofas a la brasa

El otro entrante a compartir han sido unos calamarcitos a la andaluza, o pequeñitos aros de calamar rebozados en harina junto con sus patitas y acompañados de una salsa alioli de cítricos, aunque no se notaba mucho ese sabor cítrico que enuncian. Han resultado blanditos y ricos, ricos.

Calamarcitos a la andaluza

Nos hemos quedado sin bebida, así que volvemos a pedir otras cervezas, otras que no hayamos probado antes y nos hemos decidido por pedir una Britpop  o la bitter más fresca y ligera y una Camarilla, estilo american IPA.

Camarilla y Britpop

Vamos con los segundos platos: en La Caníbal ofrecen en la carta una merluza rebozada, o lo que es lo mismo cuatro buenas tajadas de merluza sobre una delicada camita de mayonesa al azafrán y por encima un toque de pisto, que no frenaba para nada el increíble sabor de la merluza. Un buen acompañamiento, delicado de sabor, porque en este caso no destacaba el toque fuerte que da a veces el tomate al pisto.

Merluza rebozada

El otro segundo plato elegido ha sido una entraña, que es esa parte de la vaca que se encuentra en el interna de las costillas y cortada en tiras, acompañada de una patatas fritas y una salsa chimichurri. Tierno y jugoso.

Entraña de ternera

Aunque vamos sobrados de comida es imprescindible probar alguno de los postres que ofrecen en la carta, y que en este caso, y siguiendo nuestra costumbre de casi siempre, la elección ha recaído en una tarta de queso cremoso de queso ahumado San Simón (queso gallego concretamente de Villalba, con Denominación de Origen, elaborado con leche de vaca, frisona y rubia gallega), con su suave base de galleta y una cremosidad de tarta increíble., tanto que se deshace en la boca.

Tarta de queso de La Caníbal

Para terminar, la señalización de los aseos, que aparte de ser original con la imagen de actor y actrices, decir que había una cabina para hombres y dos para mujeres, la primera vez que nos encontramos con más servicios para mujeres que para hombres, cosa que es de agradecer y de elogiar.




Supongo que las fotos corresponden a personas o actores y actrices importantes, aunque realmente sólo reconozco a la primera, a Jane Wyman, conocida por su papel en Falcon Crest, interpretando a Ángela Chaning 

domingo, 5 de abril de 2026

EL MESÓN DEL VINO: Los asados en Chinchón

EL MESÓN DEL VINO, a 28 de marzo de 2026, en la calle Benito Hortelano n.º 13 de Chichón, Madrid.

Benito Hortelano Balvo fue un periodista y escritor nacido en Chinchón en el año 1819 y fallecido en Buenos Aires en 1871. En sus primeros años se dedicó a la agricultura, como sus padres, para más tarde trasladarse a Madrid en donde entró en contacto con el partido liberal del general Espartero y en contra del general Narváez. Hacia el año 1848 y por motivos políticos se exilió a Buenos Aires.

Plaza de Chinchón

El restaurante-museo llamado Mesón del Vino de Chinchón abre sus puertas el 24 de mayo del año 1964, tras la rehabilitación del edificio, que fue una antigua casa de labranza construida hace 300 años y cuenta con la catalogación de edificio protegido por la Comunidad de Madrid. Es un edificio del que se pueden visitar unas cuantas estancias y su estado de conservación se puede considerar perfecto. Por sus mesas han pasado y se han sentado a comer, y que al mismo tiempo dejaron su firma en algunos toneles de vino, personajes tan ilustres como Orson Welles, Manolo Escobar, Yul Brynner, Matt Dillon o Rafael Alberti. Además, este museo restaurante ha sido el lugar en donde se han grabado algunas series de televisión o películas, como Pájaros de papel o algún episodio de El ministerio del tiempo. Está especializado en comida castellana tradicional, por lo que podemos encontrar sopa castellana, con su pan y su huevo, migas o morteruelo, o sus asados de cordero o cochinillo.


Como hemos llegado pronto nos hemos adentrado en las profundidades de las Cuevas del Vinos en donde hemos encontrado las grandes vasijas de barro en donde se guardarían tanto el vino como el aceite allá por el siglo XVIII. Gran cueva que ocupa todos los bajos del edificio y bien preparada para su labor de restauración, ya que en cualquier rincón te puedes tomar un aperitivo.



Nada más sentarnos a la mesa el camarero nos ha puesto unos panecillos de pan y un plato con aceite de oliva virgen de la zona de Chinchón. Pan y aceite para mojar, un manjar.

Pan y aceite de Chinchón

Como entrante y antes de meternos de lleno con la recomendación del chef, nos decidimos a probar el morteruelo típico de la gastronomía de Cuenca. Se trata de un paté de sabor algo contundente entre cuyos ingredientes encontramos el hígado de cerdo, además de carnes de caza, como el conejo, la libre o la perdiz, aderezado con diversas especias como lo es el clavo o el comino. En Las Cuevas del Vino nos lo han servido en un tarrito de barro muy cuco junto con unas rebanadas de pan tostado en los que untar este paté tan original y sabroso.

Tarro con morteruelo y pan tostado

Y siguiendo con las recomendaciones el chef, que en el día de hoy nos ofrecen como platos estrella del día un potaje de vigilia o unas patatas a la importancia y sin pensarlo mucho nos decidimos por probar esas patatas, que tienen bastante detrás antes de ser servidas en la mesa, ya que primero se cuecen y luego se fríen rebozadas en harina y huevo para ser servidas con una salsa muy ligera a base de ajo y azafrán, y puestas en la mesa templadas, no muy calientes. Y el toque del chef, con unos taquitos de torrezno sobre cada rodaja de patata. Divinas para un día de primavera con solecito. El plato que conocemos como las patatas a la importancia es un plato que parece nace en la provincia de Palencia para más tarde extenderse al resto de la península dado su relativamente fácil preparación y la fácil presencia de la humilde patata en los campos.

Patatas a la Importancia

De segundo, y dado que este restaurante está especializado en asados, no podemos dejar de probar el cordero y el cochinillo, ambos en su justo punto de cocción, tiernos, sabrosos, con su piel crujiente y su salsita; ambos platos vienen acompañados de unas patatas panadera.

Cochinillo y cordero asados

Y los postres que nos gusta probar, que siempre tienen que ser caseros, caseros, así que por recomendación del camarero nos decidimos por probar una tarta de almendra, que ha resultado estar más jugosa que la de Santiago, y que en este restaurante la sirven con una capa de merengue por encima, merengue que a lo mejor sobraba, porque ha resultado algo espeso y porque la propia tarta ya se merecía su sitio en la carta. El otro postre que hemos probado ha sido un hojaldre cocido al horno de leña y relleno de crema y nata, un hojaldre, quizá, demasiado grande de tamaño, con sus láminas bien separadas y aireadas, aunque rico, rico.

Hojaldre y tarta de almendra

Con relación a la señalización de los aseos, es difícil de comentar, ya que en un edificio tan grande había varios aseos, y cada uno con su propia señalización. Pero aquí queda una muestra de lo que hay