lunes, 24 de febrero de 2025

EL RINCÓN DE ALINA: Las brasas en Usera

 EL RINCÓN DE ALINA, a 21 de febrero de 2025, en la avenida de Córdoba n.º 29 de Madrid.

La avenida de Córdoba nace en la glorieta de Cádiz y termina en la de Málaga, junto al hospital doce de Octubre, en donde enlaza con la avenida de Andalucía y el final de la calle Antonio López. Está en el barrio de Almendrales, en el distrito de Usera.

El barrio de Usera es famoso por la cantidad de restaurantes chinos que hay y que ofrecen platos de muy buena calidad. Además de restaurantes de comida hispana, con esa mezcla de culturas que ofrece el barrio, también podemos encontrar un lugar en el que la cocina a la brasa sea su principal objetivo. La calidad del producto que ofrecen y el buen ambiente que generan las atentas camareras, hace que deseemos volver otra vez al Rincón de Alina.

Entre las brasas encendidas en las que cocinar carnes, pescados y verduras,  destaca en el Rincón de Alina el Menú especial carnívoro: se trata de un chuletón de ternera a la brasa de unos 350 gramos acompañado de patatas y pimientos del Padrón.


En El Rincón de Alina podemos encontrar platos típicos de otro rincones de la península, como torreznos de Soria, anchoas o sardina ahumada de Santoña o cazón en adobo; la tortilla de patata rellena de morcilla, chorizo o cebolla caramelizada con queso de cabra llama mucho la atención.

El Rincón de Alina es una modesta tasca de barrio, con pocas mesas en el interior, aunque parece que en la planta baja disponen de más aforo, con mesas en la calle en donde tomar el aperitivo. Y lo describo como tasca porque las mesas carecen de mantel y es la camarera la que nos pone dos platos, uno encima del otro y dentro los cubiertos con su respectiva servilleta para que sean los comensales los que se coloquen los utensilios.

Después de pedir cerveza y vermut, aperitivo que viene acompañado de unas patatas fritas y longaniza blanca, miramos la variada carta y lo primero que nos entra por el ojo es una minitortilla rellena de oreja y salsa brava. Se trata, efectivamente de una tortilla pequeña y rellena de oreja sin adobar y la salsa brava, si la tiene, no le ha dado ese sabor tan característico algo picante; ha resultado algo sosa de sabor.


Tortilla de oreja y salsa brava

Seguimos, como no puede ser de otro modo, con una ración de croquetas de huevo frito con chorizo, éstas sí con sabor intenso a chorizo y huevo, y con una masa, que aunque no ha resultado tan melosa como en otros establecimientos, ha respondido gratamente a nuestras expectativas. Esa forma de las croquetas no muy uniforma nos indica que son caseras-caseras.

Croquetas de chorizo y huevo frito

Y si lo que resulta más llamativo en El Rincón de Alina son los preparados en las brasas, nos hemos decantado como plato principal por una parrillada de carne, con su chorizo, su secreto, su churrasco y la entraña. Una carne y una brasa muy bien cocinado, en su justo punto de sal y que, además, viene acompañada de unas patatas recién fritas.

Parrillada de carne

De postre, siempre preguntamos por los que han sido elaborados en la propia cocina, los postres caseros; cuando nos dicen que hay tarta de queso con arándanos y tiramisú, pasamos por alto ese flan o ese arroz con leche del que nos habla la camarera y nos decantamos por nuestros clásicos.

La tarta de queso, aunque buena de sabor, estaba algo densa, poco suave y el tiramisú, suave y con claro sabor al queso y poco sabor al café. En la base de ambos platos de postre unas cucharadas de leche condensada con birutas de chocolate que le han dado al plato un toque más jugoso y dulce, además de los rosetones de nata. Mejor el tiramisú que la tarta de queso.



Con relación a los aseos, decir que sólo había una cabina para señores, señoras y discapacitados y la señalización ha resultado diferente y divertida.





lunes, 20 de enero de 2025

LA LONJA DEL MAR: Caviar frente al Palacio Real

LA LONJA DEL MAR, en la plaza de Oriente n.º 6 de Madrid, restaurante situado en el piso primero del local, tiene una estupenda vista del palacio Real y de parte de la plaza de Oriente, así como del palacio de la Ópera.

La plaza de Oriente debe su actual distribución y ornamentación al diseño de Narciso Pascual Colomer, quien en el año 1844 y después de que el rey José I mandase derruir todas las casas medievales que poblaban la zona entre el Palacio y el Teatro Real, elaboró un jardín acompañado de numerosas estatuas de reyes. En el centro de la plaza se encuentra la estatua ecuestre de Felipe IV.

Se cree que el nombre de plaza de oriente se debe a su situación, justo al oriente del palacio Real. Otra teoría nos dice que el impulsor de la nueva plaza, José I Bonaparte era simpatizante de la orden masona del Gran Oriente de Francia, y así el nombre de la plaza lo fue para rendir honor a dicha logia masónica.

Tenemos año nuevo y este 2025 lo vamos a comenzar buscando y encontrando un restaurante en el que nos sirvan buenos platos de cuchara, de pescado y de marisco y que tampoco sea el típico restaurante gallego. Solo buscamos pescado y marisco del bueno en Madrid y en la Lonja del Mar vamos a encontrar productos de primera calidad y guisados con el toque especial del chef.

Aunque el restaurante está situado en el primer piso del local, también atienden en la barra y en lo que ellos llaman la taberna, decorada con vivos colores, además de en la terraza que da a la misma plaza de Oriente.



En la Lonja del Mar podemos encontrar toda clase de mariscos, como cigalas, ostras o bogavante, pescados como lubina, bacalao o rodaballo. Y platos de cuchara que tan bien entran en este enero, como las verdinas con centollo o pochas verdiblancas con alcachofas y rape, platos que suenan muy bien.

Después de un pequeño paseo por el Madrid de los Austrias, y ya dentro del restaurante tenemos que subir a la primera planta a pie, aunque vemos que disponen de ascensor. Atravesamos un pasillo y nos sitúan en una mesa junto a una ventana con vistas al impresionante Palacio Real y plaza de Oriente. Otros comensales no han tenido tanta suerte y su mesa está colocada junto a la pared y no en la ventana. Solo por esta vista tan espectacular ya ha merecido la pena la visita a la Lonja del Mar.

Vista desde la ventana de la Lonja del Mar

Mientras nos colocamos y seguimos admirando la vista, el chef de sala nos pregunta que si queremos beber algo antes de empezar a comer y nos sugiere un vermut casero o un campari. Nos pedimos un vermut con un increíble color naranja, de sabor algo amargo pero suave y un campari, con un bonito color rojizo, que se lo puede dar la naranja amarga con el que está elaborado, ese licor con el que luego los italianos pueden elaborar su splitz aperol. Este aperitivo viene acompañado de una brandada de merluza, de un bonito color verdoso junto con un trozo de pan tostado. Delicioso.

Campari y vermut

Cuando nos sentamos en la mesa ya vemos que han colocado un cestillo con tres clases de pan y una bandeja con una botella con aceite de oliva, de la especialidad picual y de la marca Puerta de las Villas, perteneciente a una cooperativa afincada en un pueblo de Jaén, y un cuenquito con sal marina. Es un aceite de color verde intenso y sabor a buen aceite de oliva virgen.

Aperitivo de brandada de merluza

La camarera nos cuenta esos platos que tienen fuera de carta y avisados de que ya no les quedan cocochas, nos aventuramos a pedir un entrante distinto a lo que estamos acostumbrados, algo que no hemos probado nunca y que tenemos curiosidad por ver qué es, aunque resulte caro-caro: caviar Oscietra, servido en una lata de unos 30 gramos sobre una fuente de hielo picado en lascas. Este plato viene acompañado de unas patatas fritas muy finas con huevo frito y una crema agria aderezada con cebollino y unos triángulos de pan brioche tostados. El camarero nos explica que para él, lo mejor que se puede hacer con el caviar es comerlo a cucharadas, que para eso nos han dado una cucharita mini, para apreciarlo en todo su sabor, y después mezclar ese caviar tan negro con la yema del huevo, el sabor del mar junto con la grasa de la yema del huevo es muy atractivo. Así lo hacemos y nos ha sorprendido la textura del caviar tan suave, y no como lo que nos venden de huevas de lumpo que tienen una cierta textura más resistente al masticarlo en comparación con lo que hemos degustado en La Lonja del Mar. Así mismo, la mezcla de la crema agria y unas cuantas bolitas de caviar ha sido toda una experiencia muy agradable.


lata de caviar sobre hielo en lascas

Tapa de la lata de caviar

Después de tan grata experiencia nos sirven lo que ellos han denominado como “Nuestra interpretación de una croqueta de gamba roja fresca de Denia”. La atenta camarera nos ofrece una especie de vaso con lo que parece una besamel muy clarita hecha con parte de las cáscaras y de las cabezas de los crustáceos, además de trocitos de kikos y encima una gamba super grande con su cabeza.
 Se trata de mojar la cabeza en esa especie de besamel y chupar y extraer todo el jugo de la cabeza de la gamba para luego comer el propio cuerpo. Una combinación muy interesante incluso para los que no nos atrae mucho el marisco.

Interpretación de croqueta de gamba de Denia

En un momento dado, miro al fondo de la sala y veo que en la mesa de al lado se encuentra el ministro Fernando Grande Marlaska, comiendo tranquilamente, sin guardaespaldas a la vista y sin personas que le increpen ni interrumpan.

Terminamos los entrantes y nos metemos de lleno con el plato principal al que han llamado “Experiencia bogavante azul, bogavante nacional de 1000 a 1200 gr. en cuatro pases”.

Parece que con este plato es buen momento para complementarlo con una copa de vino, por lo que me dirijo a la atenta camarera para comentarle que nos apetece un vino blanco que no sea muy fuerte, tipo Albariño. Y sin más se acerca con una botella y me sirve un poco en la copa para que lo pruebe y dé mi consentimiento o si tenemos alguna pega con él. Lo pruebo, la digo que sí que me gusta y acto seguido la digo que me ha sorprendido que habiendo un hombre y una mujer en la mesa haya sido a la mujer a la que le haya dado a probar el vino y no al hombre. el que todavía nos llame la atención algo así y lo comentemos en grupo significa que todavía nos queda mucho camino por recorrer en aras de la igualdad.

La camarera nos cuenta que este plato a base de bogavante se sirve en cuatro partes, atendiendo a las partes en las que se puede dividir el crustáceo. Así, lo primero que nos sirven es un salpicón elaborado con la carne que previamente han logrado sacar de las pinzas del bogavante, muy bien extraído porque conserva toda su forma, aliñado con trocitos pequeños de huevo duro, tomate morado y esa salsa que s elabora con las cabezas de otros mariscos. 

Salpicón de bogavante

El segundo pase consiste en un sashimi elaborado con la cola del animal y frito en tempura, aderezado con una mayonesa de kimchi y acompañado de una pequeña porción de ensalada en la que destaca la flor de loto, la raíz de la flor cortada en rodajas muy finas. Espectacular ese sabor tan fresco que ofrece este plato, tal vez debido a la salsa de alga wakame con la que ha podido ser elaborado, salsa que tiene un intenso sabor a mar y con connotaciones muy frescas. El plato está servido sobre la propia cola del animal.

Sashimi de bogavante en tempura

Con el tercer pase nos encontramos con un huevo poché sobre una salsa elaborada con los restos de los crustáceos, patas y cáscaras, y acompañado de unas patatitas fritas en cuadraditos y restos de la carne del bogavante. Para mi gusto el plato menos conseguido, porque no soy muy adepta de los huevos, en ninguna de sus manifestaciones.

Huevo poché, patatas y bogavante

Y el último pase, y que es verdad que han tardado más de lo aconsejado en servirlo, ha sido un risotto amalfitano servido bajo la cáscara de la cabeza del bogavante y elaborado con esa salsa hecha con cáscaras, patas y cabezas de crustáceos. Un risotto con un claro sabor a mar y un bonito color verde de un poco de aderezo del aceite de oliva que adorna el plato.

Risotto de bogavante

Ha sido una comida intensa, pero no podemos dejar de probar los postres casero que nos ofrece la carta. Y como somos adictos a las tartas de queso, pedimos y probamos la estupenda tarta de queso de La Lonja del Mar, tan suave y cremosa, creyendo intuir que ha podido ser elaborada con alguna clase de queso de cabra, y un tiramisú, servido en un tarro de cristal, con una mouse de queso mascarpone esponjosa por encima y su cacao amargo y por debajo la base de bizcocho de café. No sabemos bien cual de los dos postres nos ha gustado más.

Tiramisú y tarta de queso

Por último, la señalización de los aseos, podemos decir que es original en comparación con otros restaurantes, una gran S en la puerta de los aseos de las Señoras y una gran C en la de caballeros, y en el marco de la puerta, otras señalizaciones más convencionales.





martes, 17 de diciembre de 2024

EL BAJÍO: Un mexicano que no pica: aguachile y huarache

EL BAJÍO, a 14 de diciembre de 2024, en la calle de Españoleto, n.º 10 de Madrid. Situado en el distrito de Chamberí, en el barrio de Almagro, una de las zonas más señoriales de Madrid.

El conocido como el Españoleto fue un pintor llamado José de Ribera que nació en Játiva, Valencia, en 1591 y fue una de las figuras más destacadas de la pintura barroca. De muy joven marchó a estudiar pintura a Italia y allí conoció la obra del gran Caravaggio y su tenebrismo y terminó por instalarse en Nápoles, en donde le pusieron el sobrenombre de Spagnoletto, y fue la ciudad en la que falleció.


En El Bajío nos encontramos con un restaurante especialista en comida mexicana, a la que llevan dedicados más de 50 años. Podemos encontrar lo que ellos llaman antojitos, que no dejan de ser nuestros entrantes, como lo es guacamole tradicional o quesadillas de queso; también encontramos tostadas y tacos diversos. Entre los platos fuertes llaman la atención las enchiladas y los platos a base de pollo o cordero o la dorada.


Interior de El Bajío

Una vez dentro de El Bajío nos acomodan en la planta baja del local, que es al fin y al cabo el sótano, un sótano con el techo de ladrillo visto, paredes pintadas con un color marrón suave y decoradas con muchos soles dorados, grandes y pequeños. Muy acogedor.


Después de pedir unos vermuts que saboreamos mientras intentamos aprendernos la carta, nos sirven de aperitivo unas tortitas de maíz, para mi gusto algo duras o resecas acompañadas de una salsa verde y otra roja, elaboradas a base de chile ancho y tomatillo, con la advertencia del camarero de que la verde pica más que la roja. Pero el sabor de la salsa de color verde, me ha recordado mucho al ceviche, porque para su elaboración no han escatimado en poner mucha lima y mucho cilantro, lo que le daba un toque muy fresco, además de tener la sensación de estar no muy picante al paladar, como nos había comentado el camarero. Así que, toca mojar la tortita en las dos salsas y probar cuál nos gusta más: mejor la verde por su frescura.

Tacos con salsas verde y roja

Vista la carta y asesorados por el buen hacer del camarero nos decidimos por probar un Aguachile Bajío, o lo que es lo mismo, un plato frío que yo no llamaría ni ensalada ni ceviche, cuya base principal es la corvina, pero que viene aderezado de pequeños trozos de cebolla cruda, tomates, aguacate, chile, pepino, lima verde, aceite y salsa negra, salsa dulzona, que contiene algo de chocolate que le da ese color. Esta salsa tan especial está elaborada, además del chocolate, con distintas especies de chiles o pimientos a los que se le han añadido varias especias. La presentación del plato, con esos colores verdes tan llamativo de la salsa base, que es el aguachile, y esos toques de la salsa negra ha resultado impresionante. Mezclados todos los ingredientes como nos aconseja el camarero, ha resultado una combinación de lo más sabroso, tanto que podríamos haber repetido, pero todavía nos quedaban varios platos por probar.

Aguachile Bajío

Hemos continuado con un Caldo Xóchitl, porque hace un día bastante fresco y apetece una sopa caliente; en este caso lleva el caldo de pollo junto con trozos del pollo cocido y desmenuzado, además de trocitos de aguacate, que aunque sea muy típico en México yo es la primera vez que me encuentro aguacate en una sopa, trocitos de cebolla cruda y cilantro. Este plato viene acompañado de unos gajos de limón para darle un toque más sabroso, aunque de hecho, no hacía falta añadirle ningún otro sabor, porque estaba rica, rica y reconfortante.

Caldo Xochitl

Seguimos probando platos nuevos que nos llaman la atención, como los tacos de langostinos. Nos traen unas tortitas de maíz muy finas y suaves sobre las que han colocado los langostinos rebozados y aderezados con una salsa chipotle, salsa a base de chile ahumado, ajo, cebolla y tomate, además vemos lombarda encurtida que le ha dado un toque ácido y pico de gallo, que es esa mezcla de tomate, cebolla y pimiento o chile cortado en trocitos muy, muy pequeños. Delicioso.

Tacos de langostinos

Dejamos atrás los entrantes para meternos de lleno con los segundos platos, y hemos decidido compartir un Huarache con solomillo, que es un receta típica mexicana; en la base se elabora una tortilla con huevo y frijoles refritos y sobre la tortilla, trozos de solomillo ya fileteado; mezclado ambos elementos ha dado como resultado un plato muy original, con una carne muy tierna y sabrosa. El plato viene adornado con dos pimientos verdes que nos han asegurado que son del Padrón, aunque yo tengo considerado que los pimientos del Padrón son mucho más pequeños, y ya se sabe, que unos pican y otros no, y en este caso, ninguno picaba.

Huarache con solomillo

Terminamos de probar nuevos platos con un Pollo en Mole de Xico que ha resultado ser un pollo ligeramente cocido y con salsa mole, y frutos secos, esa salsa negra elaborada con chile, chocolate, caldo y diversas hierbas. Para mi gusto, un plato algo soso.

Pollo mole

No podemos dejar de probar los postres casero y de entrada nos dicen que no les queda tarta de queso, así que, ya sin ninguna duda sobre lo qué pedir, nos decantamos por los otros dos dulces que teníamos en mente, un chocolatísimo, que es un brownie templado algo empalagoso con tanto chocolate y un pastel de tres leches, que después de probar el chocolatísimo que es tan contundente, ha resultado que le faltaba un punto de sabor, incluso las mismas fresas que lo adornaban estaban algo o bastante inmaduras, tal vez porque no es la temporada de las fresas.

Chocolatísimo y pastel de tres leches

Terminamos con la señalización de los aseos que me ha resultado divertida y a la vez muy esteriotipada y sexista, las señoras con el collar y falda y los señores con la corbata y pantalón.




sábado, 2 de noviembre de 2024

MANOLO 1934: Cocido en dos vuelcos

 MANOLO 1934, a 1 de noviembre de 2024, en la calle de la Princesa n.º 83 de Madrid, en el distrito de Moncloa-Aravaca, en el barrio de Argüelles.

La calle de la Princesa, que comienza en la plaza de España y termina en Moncloa, tiene una longitud de 1,3 kilómetros y abarca los barrios de Argüelles, Universidad y Gaztambide. 

la calle de la Princesa debe su nombre a la infanta Isabel de Borbón y Borbón, más conocida como “La Chata” por el pueblo llano; fue en dos ocasiones princesa de Asturias, la primera vez entre 1851 y 1857, año en el que ya nace su hermano Alfonso, y por lo tanto heredero a la corona de España por ser él el primer varón habido del matrimonio entre su madre la reina Isabel II y su marido Francisco de Asís. La segunda vez fue entre 1874 y 1880 como sucesora de su hermano Alfonso XII al fallecer éste siendo tan joven. Se casó con Cayetano de Borbón Dos Sicilias el 13 de mayo de 1868 y no tuvo hijos.

Este restaurante fue fundado por Manuel Rodríguez Queizán y su esposa Pepita en el año 1934, tras trabajar alguna temporada en el café Varela. Aunque en un principio Manolo estuvo situado en la calle Embajadores, tras la guerra civil, y visto el estado calamitoso en que quedó el local deciden trasladarse a la calle Princesa 83, en donde aun siguen asistiendo a sus comensales. En el año 1968 fallece Manolo y toma los mando del local su hijo Enrique, siendo un local de encuentro entre los universitarios de la época. En el año 1982 deja los fogones Enrique en manos de su hijo José Ramón hasta que en el año 2022 toma el relevo la cuarta generación con otro Manuel.


Manolo 1934 ha sido galardonado con el premio al mejor cocido madrileño en su tercera edición, en el año 2023. Además del cocido madrileño, en este restaurante se pueden degustar las recetas más tradicionales de las cocinas madrileña y gallega, recetas sencillas y sabrosas con buenos productos de temporada y de calidad. Así podemos encontrar cachopos o chipirones en su tinta, entre otras delicias.

El restaurante Manolo 1934 es bastante acogedor, con paredes forradas de madera con dibujos serigrafiados, un pequeño espejo de unos 40 centímetros a la altura del pecho y por encima papel de colores verde claro y beis. Sobre el papel, objetos con trazas de ser bastante antiguas, bandejas y cerámicas. Y en un vitrina, juguetes de principios del siglo XX.

Interior de Manolo 1934

Nos atienden camareras, algunas de mediana edad, todas vestidas con uniforme negro, muy amables, muy profesionales.

De entrada nos pedimos un vermut y una cerveza sin alcohol que viene acompañado de una pequeña ración de paella, al que le faltaba un punto para terminar su cocción, ya que los granos estaban un poquito duros.

Aperitivo de paella

Y sin más, sin mirar la carta, le decimos a la camarera que venimos a probar el cocido, a lo que nos responde que "no hay que perder más tiempo, si está todo decidido", nos quita los platos que ya había sobre la mesa, y al momento nos trae un plato de sopa de un bonito color naranja, demasiado suave para mi gusto y con pocos fideos.

Como curiosidad, comentar la forma de las cucharas, con esa forma más picuda en la parte que está más en contacto con la boca, como contraste a esas cucharas de forma más redondeada que estamos más acostumbrados a utilizar




Lo curioso de Manolo 1934 es que no nos han servido la sopa y el cocido en una misma vez, como en otros sitios, por si nos apetece mezclar la sopa con el resto de los elementos del cocido. Así que, terminada la sopa, retiran los platos y nos traen en un plato bastante grande, el segundo vuelco del cocido, con sus garbanzos en su punto perfecto de cocción y sal, su repollo algo más soso, su morcillo, su tocino, su gallina, su parte de la punta de jamón, su ropa vieja, su patata y zanahoria, y su chorizo y morcilla, ambas de estilo asturiano por el fuerte sabor que tenían.

El segundo vuelco del cocido

Nos ha costado trabajo terminar con el total de todos los ingredientes de este estupendo cocido, pero como siempre, hacemos hueco para probar uno de los postres caseros que nos ofrecen, y nos decidimos, como casi siempre, por una tarta de queso cremosa con toque de azul, un postre muy interesante, con una suave masa de queso en el que en algunas cucharadas se notaba ese pequeño toque de queso azul que no enmascarada para nada la suavidad del postre.

Tarta de queso con toque azul

De la señalización de los aseos, poco que decir, ya que en el que estaba más cerca de nuestra mesa no tenía señal, aunque era el destinado a que lo utilizasen las personas minusválidas y para el cambio del pañal de los bebés. Seguro que había otros aseos en otra parte del local que nosotros no vimos, por lo que nos quedamos sin saber como era su señalización.



domingo, 13 de octubre de 2024

HATTORI HANZO: Hay que probar las sopas

 HATTORI HANZO, a 12 de octubre de 2024, en la calla Mesonero Romanos n.º 17 de Madrid, en el distrito Centro, en el barrio de Sol.

Mesonero Romanos, nació en esta misma calle en el año 1803, aunque en aquella época dicha calle se llamaba del Olivo. Don Ramón de Mesonero Romanos fue un ilustre periodista e historiador del siglo XIX, que dedicó parte de sus escritos a contar la vida y costumbres de la ciudad de Madrid que le vio nacer y morir. Ocupó el cargo del concejal en el Ayuntamiento de la capital y fue conocido con el seudónimo de “El curioso parlante”.

Existe un monumento dedicado a su figura situado en los Jardines del Arquitecto Ribera, obra del escultor Miguel Blay, junto al Museo Municipal.

Hattori Hanzo es un restaurante que sirve gastronomía japonesa, pescados crudos y ramen, además de la cocina al carbón. Este restaurante fue el primero en utilizar el término izacaya, que significa comida casera y auténticamente japonesa, dejando de lado en la carta y en sus platos los famosos sushis y los sashimis.


A los mandos de los fogones se encuentra el chef Borja Gracia, un amante tanto de la gastronomía como de la cultura nipona y para la elaboración de sus platos emplea productos locales de primera calidad, respetando los tiempos de estacionalidad de los pescados y verduras.

En Hattori Hanzo podemos encontrar la conocida sopa de miso, gyozas, anguila kabayaki, o carne de wagyu karubi, entre otras delicias. También ofrecen un okonomiyaki, que es una famosa tortilla japonesa a la plancha entre cuyos ingredientes encontramos repollo, puerro y harina, servido con dos salsas.

Hattori Hanzo, es un local especial, porque la estancia en la que hemos comido intenta asemejarse a los tatamis japoneses, lo más parecido que se puede a comer de rodillas como lo hacen en algunos sitios del lejano país.

Para acceder al salón, tenemos que subir tres escalones para comprobar que el sitio en el que nos tenemos que sentar está a la altura de nuestro pies, y de la que sobresale una mesa a unos 50 centímetros del suelo. Mirando la forma de sentarse en tan especial sitio, una comensal que ya ha tenido la oportunidad de experimentar esta nueva técnica para comer, me dice que primero me ponga de rodillas sobre el asiento y luego vaya metiendo las piernas poco a poco por debajo de la mesa. Y así lo hago y el acomodo tiene un final feliz.

El salón de comidas de Hattori Hanzo

Mientras miramos la carta nos sirven una coca cola y una cerveza sin alcohol, que preguntado que cuál queremos, pues no queda más remedio que probar una Kirin Ichiban 0/0, la bebida viene acompañada de unos edamames, que es esa vaina que contiene la semilla de soja al que le falta un punto de maduración, y servida algo templada por haber sido pasadas por la plancha un momento.

Cerveza Kirin y edamames

Para hacernos una precisa idea de esta gastronomía nipona pedimos como entrante unos takoyakis de pulpo, unas perfectas esferas de pulpo con vegetales, aderezados con dos salsas, una de ellas nori, que es una especie de mahonesa, y katsuobushi, que es un atún deshidratado y ahumado cortado en láminas tan finas y delicadas que se mueve cuando hablas y le da al plato un aspecto muy interesante y divertido.

Takoyakis de pulpo

Como hace un día un tanto desapacible, no apetece probar una sopa miso y un ramen paitan shoyu, elaborado con un caldo con pollo de corral y dashi, con salsa de soja añeja y macerada, naruto, huevo, menma, nori y chasho braseado, o lo que es lo mismo y por el mismo orden, un especie de torta algo dura de pescado que lleva un espiral rosa en el centro, huevo duro, brotes de bambú fermentado, alga nori, y pedazos de cerdo asado o braseado. Delicioso.

Ramen paitan shoyu

La sopa miso está elaborada con caldo a la que se le añade una pasta fermentada a base de soja y sal y que lleva, también alguna verdura y en Hattori Hanzo, además, maíz. No la han servido en un cuenco muy pequeño, pero ha resultado muy sabrosa, porque la hemos probado en otros sitios en los que nos ha resultado una sopa aburrida y con poco sabor.

Sopa miso

Seguimos con nuestra experiencia gastronómica en la que no podemos dejar de probar el okonomoyaki; se trata de la popular “tortilla japonesa” de la que nunca he oído hablar, elaborada con repollo, puerro, harina y maíz, y a la que se le ha añadido el mismo aderezo que a las bolas de pulpo, las dos salsas, una blanca y otra roja y el katsuobushi o atún deshidratado. Ha sido todo un descubrimiento notar ese puerro guisado y esas salsas, una mezcla perfecta.

Okonomoyaki 

Terminamos con los postres y el camarero nos asegura que todos los que sirven aquí son caseros, así que después de pensar poco nos decidimos por lo que han llamado Signature Vlarhona chocolate, o tarta de chocolate con tres texturas acompañado de un toque de avellana y sal maldon, que ha resultado algo empalagosa y contundente. La otra tarta que nos apetecía probar es lo que se conoce como Uji Matcha Bake cheescake, o lo que es lo mismo, una tarta cuya base es el queso mascarpone y té matcha de la región de Uji con una superficie muy dorada y de una textura más cremosa que la tarta de chocolate, por lo que ha resultado más apetecible. Sin olvidarnos del mochi de yusun.

Tarta de chocolate, de té matcha y un nochi

Para terminar, la señalización de los aseos, nada que que llame la atención aunque los mismos aseos estaban algo descuidados; y para abrir el grifo del lavabo había que hacer un máster, aunque también puede ser que uno de los grifos no funcionase; si es así, demuestra el descuido.