CASAJARI, a 13 de junio de 2026, en la calle Jaime el Conquistador n.º 21 de Madrid.
La calle Jaime el conquistador está en el distrito de Arganzuela y atraviesa los barrios de Atocha, Palos de Moguer y Chopera.; Va desde la calle Embajadores hasta el paseo de la Chopera.
Jaime el Conquistador o Jaime I de Aragón , que fue rey de Aragón, de Valencia y de Mallorca, y además, conde de Barcelona, entre otros títulos, nació en el año 1208 en Montpelier y falleció en 1276 en Valencia. Hijo de Pedro II de Aragón y de María de Montpelier fue llamado el conquistador al añadir los reinos de Valencia y Mallorca a los de Aragón a costa de los territorios ocupados por los musulmanes, donde ya reinaba. Además de conquistador, destacó en su época como buen legislador estableciendo leyes e instituciones propias para un buen desarrollo social y económico.
El nombre del restaurante, Casajari, se lo debemos a la combinación del nombre del chef, que se llama Jari Zacharopoulos, a quien le gusta ofrecer platos de su tierra griega a la par que guisos de las cocinas mediterráneas.
Casajari es un moderno restaurante, tipo taberna con alguna mesa en la calle, que ofrece comida y platos de la gastronomía griega, por ello podemos encontrar todos esos platos típicos, como el tzatziki, elaborado a base de pepino, yogur griego y ajo o el xoriatiki, que es una ensalada a base de tomate, pepino aceitunas y queso feta, además de la renombrada musaka.
Este restaurante se surte con productos ecológicos y de proximidad, apoyando al pequeño agricultor y a las tiendas y comercios de la zona.
Nos encontramos con un local pequeño, con sólo cuatro mesas altas, algo incómodas por las banquetas altas en las que nos tenemos que sentar, con servilletas de papel pequeñitas, estilo tasca, y con los cubiertos puestos dentro de un bote de tomate. Original, cuanto menos.
Pedimos un vermut para entonar el calor que hace en la calle y que viene acompaños con unas patatas fritas, además de la carta, aunque acto seguido el camarero nos cuenta los dos platos que en el día de hoy tiene fuera de carta y son precisamente esos dos platos los que pedimos.
Primero, una ensalada de hinojo con pera, queso fetta, varias lonchas de paletilla de cerdo o jamón curado y albahaca, adrezado con aceite de sésamo, limón y aceite de oliva. Una ensalada muy original a la par que contundente, con un delicioso sabor que deja el limón, el queso y el aceite, sobre todo.
Ensalada de hinojo
El otro plato que hemos pedido
ha sido un boniato asado servido sobre una salsa de yogur griego y
polvo de zaatar, que es una mezcla de diversas especias típica del
oriente, entre las que podemos encontrar el tomillo, orégano,
semillas de sésamo tostadas y sal; y regado con una reducción de un
caldo de verduras muy espeso y sabroso. Un acierto de plato, ya que
no nos lo han servido muy caliente para un día de casi verano, y con
un agradable toque de limón.
Boniato sobre salsa de yogur
Tras estos dos platos
contundentes, hemos preferido no seguir probando más de la gastronomía griega en Casajari y centrarnos en los postres, que el camarero nos asegura que son caseros; así que nos hemos decidido por probar una
tarta de coco y dulce de leche acompañado de helado de pistacho y
otra tarta de chocolate negro adornado con unos frutos rojos
envueltos en ese chocolate negro. Ambos platos van adornados con una
ramita de hierbabuena. Y ambos postres muy contundentes, que raro es,
pero no nos los hemos podido terminar.
Tarta de coco y de chocolate
En cuanto a la señalización
de los aseos, hay que hacer constar su originalidad, y que menos mal
que sólo había uno para todos los públicos (el local es pequeño y
no da para más) porque costaría saber qué significa cada foto o
símbolo.
Para terminar, decir que nos ha resultado tan gratificante nuestra experiencia del mes, que hemos decidido volver otro día para probar la musaka y alguna otra delicia.
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