Una vez al mes experimentamos nuevas cocinas, nuevos platos, nuevos sabores.
martes, 9 de marzo de 2021
SA BRISA: sabor de mar y aguacate
domingo, 20 de diciembre de 2020
LA POLONESA: Esas sopas tan sabrosas
LA POLONESA , a 19 de diciembre de 2020, en la calle Narciso Serra n.º 3, zona de Pacífico. Es una mañana lluviosa en Madrid, de lluvia fina y apetece dar un paseo por esas calles vacías de gente.
Después de unos meses de confinamiento, miedos y resquemores por el bicho, intentamos volver a nuestra nueva y pequeña normalidad, aunque sea poco o poco, y es por lo que nos atrevemos a reservar en un restaurante que sirve la típica comida polaca: sopas, empandillas cocidas, carnes....
La gastronomía polaca tiene como base una mezcla de todos esos pueblos que la han conquistado y con los que de una forma u otra se ha relacionado: platos eslavos, rusos, ucranianos, alemanes, judíos, lituanos...
Aunque pueda parecer en un principio que la comida polaca es muy grasa, tal vez por su situación geográfica, sin embargo su cocina tiene como base gran variedad de verduras, porque en el siglo XVI la reina Bona Sforza (de la familia de los Sforza de Milán, quien se convirtió en reina de Polonia en 1518) las introdujo desde Italia.
Nos encontramos en un local muy agradable, con paredes llenas de cuadros, mesas de madera y manteles de fácil eliminación. Platos blancos, cubremanteles y servilletas de papel. Todo muy correcto.
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| Interior de La Polonesa |
La carta de La Polonesa no es muy extensa, y como siempre queremos probar los platos más importantes de la gastronomía polaca, por lo que nos atrevemos a pedir el menú degustación, ya que la camarera nos explica que ahí está lo más típico del país, cosa lógica, por otra parte. Lo acompañaremos con una cerveza del país, al tiempo que nos sirven en un cestillo rebanadas de pan blanco y de pan con cereales.
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| Cerveza polaca |
Allá vamos, para empezar, un plato pequeño en el que nos ofrecen una rodaja de queso de oveja ahumado y frito, en polaco 0scypek, con mermelada de arándanos, mermelada que tenía el aspecto de ser casera, ya que los trozos de la fruta eran muy grandes y no demasiado dulce. Parecía que estaba frito con mantequilla y no con aceite, por el sabor peculiar que tenía, aunque la textura era un tanto chiclosa.

Queso de oveja frito con mermelada
Continuamos con una sopas típicas del país, la sopa de remolacha (barszcz czerwony) con su precioso color granate y en el que había varios pedazos de algún tipo de pasta, tipo macarrón, pero de gran tamaño y lo que parece orégano flotando en el caldo. Una vez que te comes la pasta, queda un caldo, que se puede beber sin utilizar la cuchara y que deja un ligero sabor dulce en la boca.
La otra sopa que nos ofrecen para degustar es la que está cocinada con harina de centeno o Zurek, que es una sopa algo espesa y melosa (que será de la masa madre del centeno con la que está elaborada) y con rodajas de salchichas, trozos pequeños de patata y setas, huevo duro y muchas especias de difícil identificación. Flotan granos de pimienta y se nota el intenso sabor de la misma y el ligero picor que te deja en el paladar.
Esta sopa, en su tradición polaca, se sirve en una hogaza de pan al que se le ha quitado la miga, aunque a nosotros nos la han servido en un cuenco. Y esto me recuerda a la sopa gulash que degustamos hace tantos años en Praga, una sopa servida en el hueco de un pan y que tanto nos sorprendió, tanto por su sabor, como por su presentación.
Continuamos con una empanadillas o pierogi, plato estrella de la cocina polaca. Se trata de una masa del tamaño de las empanadillas que conocemos en España, masa de harina, agua y sal, pero no están fritas, sino que parecen cocidas o al vapor y rellenas, en este caso de una masa de puré de patata con requesón unas, otras de carne de cerdo muy picada y otras de repollo con setas. Están servidas con trocitos de cebolla ligeramente pochada por encima. Original y sabrosas, sobre todo las de patata y queso.
Para terminar con el menú degustación, solomillo de cerdo con salsa de boletus, en polaco poledwiczki wieprzowe. Sobre el plato, lonchas el solomillo muy tierno sobre una salsa de boletus muy fina, con ese color caramelo tan apetecible, al que le han añadido una gran seta boletus de gran tamaño que se ha confundido con una tajada de solomillo. Lo acompañan unas patatas asadas y un porción de ensalada de col con zanahoria, y todo regado con mucho eneldo. Muy sabroso.

Solomillo con salsa de boletus
Para terminar con el postre, nos sirven una tarta de queso que ha resultado poco delicada, no era fácil partirla con el tenedor y al paladar también resultaba algo basta. Y la tarta de amapola, que a la vista podría confundirse con un bizcocho al que se le ha añadido algo de chocolate, pero en la boca ha resultado demasiado empalagosa, con un sabor que me recuerda mucho al mazapán, dulce que no está entre mis preferidos.
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| Tarta de queso |
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| Tarta de amapola |
De toda la experiencia culinaria de diciembre, los postres han sido un poco decepcionantes. Y en cuanto al servicio, en ciertos momentos ha sido algo lento.
Y para terminar, esa señalización de los aseos, que ya parece que se van repitiendo los emblemas y hemos dejado atrás la originalidad. Aunque, tal vez, el poner la señal en el marco de la puerta o encima, y no en el centro de la la misma, es un signo de originalidad, y que en este caso, el aseo de minusválidos coincide con el de caballeros y no con el de señoras, como casi siempre.
martes, 25 de agosto de 2020
RAIMUNDA: Guacamole en jardín
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| Entrada en Raimunda |
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| El jardín de Raimunda |
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| El mojito refrescante |
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| El ajoblanco con melón y aceite |
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| Empanadas chilenas con pico de gallo |
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| Los tequeños venezolanos y su salsa de lima |
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| El guacamole en bol de piedra |
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| El ceviche de corvina |
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| Los huesos de nutella |
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| La tarta de queso |
domingo, 16 de agosto de 2020
CASA LOBO: Pulpo y panceta.
CASA LOBO, a 8 de Agosto de 2020 en la calle Torrecilla del Puerto n.º 5, zona de Arturo Soria, ese urbanista al que debemos la idea de una ciudad lineal, ciudad de chalets y arbolado y bien conectadas a través del tranvía, medio de locomoción de la época.
Estamos en agosto y toca buscar un sitio con terracita donde poder comer al aire libre y disfrutando de la sombra, aunque hay veces en que se está mejor dentro de los locales con en aire acondicionado que en la calle, aunque sea en la sombra. Y hoy hemos tenido suerte, porque aunque hace calor, está un poco nublado y hemos podido disfrutar de nuestra comida al aire libre.
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| Logotipo de Casa Lobo a contraluz |
Mesa con manteles individuales, cubiertos medio empaquetados con la servilleta, platos dados la vuelta y camareros con mascarilla y muy atentos. Como siempre, cervecita y vermut, para empezar a hablar, y como aperitivo, olivas.
Así de primeras, nos encontramos con una carta escasa de platos; encontramos raviolis, croquetas, hamburguesas de wagyu, tempura de verduras... Y para abrir boca nos hemos decantado por un plato de pulpo con panceta porque sonaba rara la combinación de ambos elementos, y ha resultado un éxito total, porque el pulpo estaba en su punto, ni estaba duro ni baboso, como en otros restaurantes, acompañado de trozos de panceta caramelizada, igualmente blandos y en su punto. Plato adornado con cebollino picado y con una deliciosa salsa que podría ser una delicada y suave mahonesa.
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| Chipirones con panceta |
Y de segundo, hemos dudado unos instantes entre pedir cocochas de bacalao o chipirones a la brasa. El camarero nos comenta que los chipirones, al estar cocinados a la brasa, son más sanos, así que pedimos chipirones con salsa romesco de miel y mahonesa ahumada. Un plato con una presentación muy divertida, con un centro de algas verdes y sobre ellos, las patitas de los chipirones fritos y alrededor, ocho piezas de chipirones formando una especie de estrella y bajo ellos, salsa romesco bajo unos (salsa típica de la cocina catalana a base de tomates, almendras, avellanas, pan y ajos), y bajo los otros, la mahonesa ahumada (a la que tal vez se le echo algo de bacon para darle el toque ahumado). Y otra vez, adornado con cebollino. En un primer momento, hemos probado un chipirón sin salsa y ha resultado un tanto soso, pero obviamente, el plato se tiene que tomar mezclando el chipirón con algas y alguna de las salsas, y ha resultado una combinación sabrosa e interesante.
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| Chipirones en salsa romesco |
Y un steak tartar de solomillo “al momento”, carne cruda mezclada con cebolla y pepinillo y un ligero toque picante, y bajo la carne, una sabrosa salsa anaranjada. Y como compañía de la carne, unas delicadas y finas obleas rectangulares con las que tomar la carne a modo de pan tostado sobre el que poner el steak tartar.
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| El steak tartar con obleas |
Queda sitio para el postre, preguntamos si alguno de ellos es casero, y nos decantamos por la siempre socorrida cremosa tarta de queso con helado de mascarpone, servida en copa, con canutillo y con frutos rojos. Y una torrija caramelizada “al momento” con helado de violetas. Es un poco atrevido llamar torrija a lo que nos encontramos: sobre el plato un pedazo de lo que podía ser pan de brioche recubierto de caramelo endurecido, caramelo que se ha debido de hacer "al momento", y que ni está empapado en leche, ni está frito. Le acompaña una salsa ligeramente ácida que podría ser de yogur y que le daba cierta jugosidad y trocitos de pistacho. Y al lado, un delicioso y vistoso helado de violeta y sobre ellos, el canutillo.
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| La tarta de queso |
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| La torrija caramelizada |
En cuanto a la señalización de los aseos, comentar que es un diseño que ya hemos visto en otros locales: discreto y claro.

domingo, 12 de julio de 2020
TABERNA PEDRAZA: Por toda España.
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| Entrada a la Taberna Pedraza |
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| Contador de tortillas |
Junto con la cañita y vermut que pedimos de aperitivo, nos han sorprendido con una sabrosa mantequilla de Galicia, cremosa y nada fría, preparada para untar en los panes tostados que la acompañaban. Y junto a la mantequilla, unas gotas de aceite ecológico, suave y denso, que sobre el pan estaba delicioso. A destacar los utensilios que acompañan a este aperitivo, el pequeño cuchillo para untar la mantequilla y la cucharita para poder coger gotas de aceite sin que se derrame.
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| La mantequilla, el aceite ecológico y pan tostado |
Después de servirnos la cañita y el vermut, esta vez servido en un vaso un tanto escaso, nos decidimos a pedir para degustar esa tortilla de Betanzos, tortilla hecha con patata agria gallega cortada en láminas pequeñas y frita, no pochada, y sin cebolla, y revuelta en cuatro huevos de corral y nada cuajada. Se notaba que la patata tenía ese toque de dureza que tiene la patata frita en los bordes y el resultado ha sido sorprendentemente agradable, incluso a la vista, ese huevo meloso y casi sin cuajar.
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| La tortilla de Betanzos |
No podíamos dejar pasar la oportunidad de probar unas croquetas de pollo con huevo y croquetas de merluza, hechas con una besamel de lo más fina y cremosa que hayamos probado. Finas y delicadas, han resultado un manjar, y apuntar, que se notaba más el sabor del pollo en la croqueta, que de la merluza, que es verdad que tiene un sabor menos fuerte.
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| Mejillones Tigre |
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| Chuletón de vaca rubia |
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| La crujientes patatas fritas |
Tenemos poco sitio para el postre, y optamos por pedir uno casero, una quesada, servida en la mesa templada y que no nos ha costado comer en un día de calor como hoy. Quesada casera que me ha recordado a las que tomamos en el viaje a Cantabria, en esos obradores que ofrecían, también, quesadas recién hechas. La quesada se hace a base de huevos, azúcar, mantequilla, ralladura de limón, harina y leche y hay quien le añade yogur o queso fresco, pero creo recordar de cuando estuvimos en la fábrica Casa El Macho, nos contaron que la quesada se hace sin queso.
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| La quesada |
En cuanto al servicio, comentar una muy buena atención, rápido y con los camareros de uniforme y con el logo del restaurante en la mandil negro. Y todos con mascarilla, claro. Y sobre la mesa, un sobrecito con gel hidroalcohólico, en vez de las antiguas toallitas de limón para quitar el olor del marisco. Los tiempos cambian.
Para terminar, y como siempre, esa señalización de los aseos, carteles a veces originales, a veces de andar por casa. Esta vez sí diría que es una señalización para salir del paso, tal vez porque sólo había un aseo que no distinguía de hombres y mujeres.
















































