EL MESÓN DEL VINO, a 28 de
marzo de 2026, en la calle Benito Hortelano n.º 13 de Chichón,
Madrid.
Benito Hortelano Balvo fue un
periodista y escritor nacido en Chinchón en el año 1819 y fallecido
en Buenos Aires en 1871. En sus primeros años se dedicó a la
agricultura, como sus padres, para más tarde trasladarse a Madrid en
donde entró en contacto con el partido liberal del general Espartero
y en contra del general Narváez. Hacia el año 1848 y por motivos
políticos se exilió a Buenos Aires.
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| Plaza de Chinchón |
El restaurante-museo llamado Mesón del Vino de Chinchón
abre sus puertas el 24 de mayo del año 1964, tras la rehabilitación
del edificio, que fue una antigua casa de labranza construida hace 300 años y
cuenta con la catalogación de edificio protegido por la Comunidad de
Madrid. Es un edificio del que se pueden visitar unas cuantas
estancias y su estado de conservación se puede considerar perfecto. Por sus mesas han pasado y se han sentado a comer, y que al mismo
tiempo dejaron su firma en algunos toneles de vino, personajes tan ilustres como Orson Welles, Manolo Escobar, Yul
Brynner, Matt Dillon o Rafael Alberti. Además, este museo restaurante ha sido el lugar en
donde se han grabado algunas series de televisión o películas, como
Pájaros de papel o algún episodio de El ministerio del tiempo.
Está especializado en comida castellana tradicional, por lo que
podemos encontrar sopa castellana, con su pan y su huevo, migas o
morteruelo, o sus asados de cordero o cochinillo.

Como hemos llegado pronto nos
hemos adentrado en las profundidades de las Cuevas del Vinos en donde
hemos encontrado las grandes vasijas de barro en donde se guardarían
tanto el vino como el aceite allá por el siglo XVIII. Gran cueva que ocupa todos los bajos del edificio y
bien preparada para su labor de restauración, ya que en cualquier rincón te puedes tomar un
aperitivo.
Nada más sentarnos a la mesa
el camarero nos ha puesto unos panecillos de pan y un plato con
aceite de oliva virgen de la zona de Chinchón. Pan y aceite para
mojar, un manjar.
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| Pan y aceite de Chinchón |
Como entrante y antes de
meternos de lleno con la recomendación del chef, nos decidimos a
probar el morteruelo típico de la gastronomía de Cuenca. Se trata
de un paté de sabor algo contundente entre cuyos ingredientes
encontramos el hígado de cerdo, además de carnes de caza, como el
conejo, la libre o la perdiz, aderezado con diversas especias como lo
es el clavo o el comino. En Las Cuevas del Vino nos lo han servido en
un tarrito de barro muy cuco junto con unas rebanadas de pan tostado en los
que untar este paté tan original y sabroso.
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| Tarro con morteruelo y pan tostado |
Y siguiendo con las recomendaciones el chef, que en el día de hoy nos ofrecen como platos
estrella del día un potaje de vigilia o unas patatas a la
importancia y sin pensarlo mucho nos decidimos por probar esas
patatas, que tienen bastante detrás antes de ser servidas en la mesa, ya que primero se cuecen y luego se fríen rebozadas en harina y huevo para ser servidas con una salsa muy
ligera a base de ajo y azafrán, y puestas en la mesa templadas, no muy
calientes. Y el toque del chef, con unos taquitos de torrezno sobre
cada rodaja de patata. Divinas para un día de primavera con
solecito. El plato que conocemos como las patatas a la importancia es
un plato que parece nace en la provincia de Palencia para más tarde
extenderse al resto de la península dado su relativamente fácil
preparación y la fácil presencia de la humilde patata en los campos.
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| Patatas a la Importancia |
De segundo, y dado que este
restaurante está especializado en asados, no podemos dejar de probar
el cordero y el cochinillo, ambos en su justo punto de cocción,
tiernos, sabrosos, con su piel crujiente y su salsita; ambos platos vienen acompañados de unas patatas panadera.
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| Cochinillo y cordero asados |
Y los postres que nos gusta probar, que siempre
tienen que ser caseros, caseros, así que por recomendación del camarero nos
decidimos por probar una tarta de almendra, que ha resultado estar más jugosa que la de
Santiago, y que en este restaurante la sirven con una capa de merengue por encima,
merengue que a lo mejor sobraba, porque ha resultado algo espeso y porque la propia tarta ya se merecía su sitio en la carta. El otro postre que hemos probado ha sido un
hojaldre cocido al horno de leña y relleno de crema y nata, un
hojaldre, quizá, demasiado grande de tamaño, con sus láminas bien separadas y aireadas, aunque rico, rico.
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| Hojaldre y tarta de almendra |
Con relación a la
señalización de los aseos, es difícil de comentar, ya que en un
edificio tan grande había varios aseos, y cada uno con su propia
señalización. Pero aquí queda una muestra de lo que hay
Lejos os habéis ido hoy, bueno la verdad que es un sitio muy bonito y de grandes recuerdos, salvo las patatas a la importancia me comía todo, a seguir disfrutando, un besazo
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