domingo, 5 de abril de 2026

EL MESÓN DEL VINO: Los asados en Chinchón

EL MESÓN DEL VINO, a 28 de marzo de 2026, en la calle Benito Hortelano n.º 13 de Chichón, Madrid.

Benito Hortelano Balvo fue un periodista y escritor nacido en Chinchón en el año 1819 y fallecido en Buenos Aires en 1871. En sus primeros años se dedicó a la agricultura, como sus padres, para más tarde trasladarse a Madrid en donde entró en contacto con el partido liberal del general Espartero y en contra del general Narváez. Hacia el año 1848 y por motivos políticos se exilió a Buenos Aires.

Plaza de Chinchón

El restaurante-museo llamado Mesón del Vino de Chinchón abre sus puertas el 24 de mayo del año 1964, tras la rehabilitación del edificio, que fue una antigua casa de labranza construida hace 300 años y cuenta con la catalogación de edificio protegido por la Comunidad de Madrid. Es un edificio del que se pueden visitar unas cuantas estancias y su estado de conservación se puede considerar perfecto. Por sus mesas han pasado y se han sentado a comer, y que al mismo tiempo dejaron su firma en algunos toneles de vino, personajes tan ilustres como Orson Welles, Manolo Escobar, Yul Brynner, Matt Dillon o Rafael Alberti. Además, este museo restaurante ha sido el lugar en donde se han grabado algunas series de televisión o películas, como Pájaros de papel o algún episodio de El ministerio del tiempo. Está especializado en comida castellana tradicional, por lo que podemos encontrar sopa castellana, con su pan y su huevo, migas o morteruelo, o sus asados de cordero o cochinillo.


Como hemos llegado pronto nos hemos adentrado en las profundidades de las Cuevas del Vinos en donde hemos encontrado las grandes vasijas de barro en donde se guardarían tanto el vino como el aceite allá por el siglo XVIII. Gran cueva que ocupa todos los bajos del edificio y bien preparada para su labor de restauración, ya que en cualquier rincón te puedes tomar un aperitivo.



Nada más sentarnos a la mesa el camarero nos ha puesto unos panecillos de pan y un plato con aceite de oliva virgen de la zona de Chinchón. Pan y aceite para mojar, un manjar.

Pan y aceite de Chinchón

Como entrante y antes de meternos de lleno con la recomendación del chef, nos decidimos a probar el morteruelo típico de la gastronomía de Cuenca. Se trata de un paté de sabor algo contundente entre cuyos ingredientes encontramos el hígado de cerdo, además de carnes de caza, como el conejo, la libre o la perdiz, aderezado con diversas especias como lo es el clavo o el comino. En Las Cuevas del Vino nos lo han servido en un tarrito de barro muy cuco junto con unas rebanadas de pan tostado en los que untar este paté tan original y sabroso.

Tarro con morteruelo y pan tostado

Y siguiendo con las recomendaciones el chef, que en el día de hoy nos ofrecen como platos estrella del día un potaje de vigilia o unas patatas a la importancia y sin pensarlo mucho nos decidimos por probar esas patatas, que tienen bastante detrás antes de ser servidas en la mesa, ya que primero se cuecen y luego se fríen rebozadas en harina y huevo para ser servidas con una salsa muy ligera a base de ajo y azafrán, y puestas en la mesa templadas, no muy calientes. Y el toque del chef, con unos taquitos de torrezno sobre cada rodaja de patata. Divinas para un día de primavera con solecito. El plato que conocemos como las patatas a la importancia es un plato que parece nace en la provincia de Palencia para más tarde extenderse al resto de la península dado su relativamente fácil preparación y la fácil presencia de la humilde patata en los campos.

Patatas a la Importancia

De segundo, y dado que este restaurante está especializado en asados, no podemos dejar de probar el cordero y el cochinillo, ambos en su justo punto de cocción, tiernos, sabrosos, con su piel crujiente y su salsita; ambos platos vienen acompañados de unas patatas panadera.

Cochinillo y cordero asados

Y los postres que nos gusta probar, que siempre tienen que ser caseros, caseros, así que por recomendación del camarero nos decidimos por probar una tarta de almendra, que ha resultado estar más jugosa que la de Santiago, y que en este restaurante la sirven con una capa de merengue por encima, merengue que a lo mejor sobraba, porque ha resultado algo espeso y porque la propia tarta ya se merecía su sitio en la carta. El otro postre que hemos probado ha sido un hojaldre cocido al horno de leña y relleno de crema y nata, un hojaldre, quizá, demasiado grande de tamaño, con sus láminas bien separadas y aireadas, aunque rico, rico.

Hojaldre y tarta de almendra

Con relación a la señalización de los aseos, es difícil de comentar, ya que en un edificio tan grande había varios aseos, y cada uno con su propia señalización. Pero aquí queda una muestra de lo que hay