CAN PUNYETES, a 21 de febrero de 2026, en la calle de San Agustín n.º 11 de Madrid.
De vez en cuando, cuando la imaginación y el tiempo nos lo permite, decidimos regresar a ciertos restaurantes que tan buen sabor nos dejaron, para seguir probando cosas interesantes y hoy es uno de esos días, y hemos decidido volver a CAN PUNYETES, restaurante catalán en el que estuvimos en septiembre del 2024, para comprobar como cocinan aquí los calçots, que justo en estas semanas están en su punto.
Lo primero que hacemos es pedir un poco de sangría, de vino, no de cava, que también la ofertan y acto seguido nos traen los baberos de plástico que nos ponemos raudos para no mancharnos.
Sangría de vino
Como la ración de calçots había que encargarla previamente, es lo primero que nos traen nada más sentarnos. Los calçots son esas cebollas tiernas y largas que
se dan sobre todo en la zona de Valls, Tarragona, que más bien
parecen un puerro delgado, que servido en una teja hemos ido
saboreando poco a poco. No sé si es porque el local estaba lleno y
mucha gente comiendo tan famoso plato, pero nos ha resultado un
entrante soso y lo que es más grave, poco hechos y duros. La salsa
romesco que lo acompaña sí estaba en su punto, esa salsa típica de la zona de Tarragona, entre cuyos ingredientes
encontramos, tomates, ajos, pan, almendras y/o avellanas tostadas,
pimiento rojo seco, aceite de oliva y sal.
Calçots y salsa romesco
Para ir abriendo boca mientras
nos sirven los segundos platos, hemos pedido una butifarra blanca de
perol, que es un tipo de longaniza blanca típico de Gerona y el
Maresme elaborado con carne magra del cerdo, de la parte de la
papada, tocino y cortezas de cerdo con una melosidad asombrosa y un
sabor muy agradable. Esta butifarra viene junto con un pan tomaca que
hace que cualquier plato se convierta en un espectáculo.
Butifarra de perol con pan tomaca
Superada la experiencia de la
cata de unos calcots nada tiernos y con el buen sabor que deja la butifarra de perol, vamos con el segundo plato, y hemos
probado un entrecot a la brasa tierno y jugosos que viene acompañado
de una patata asada y un poco de salsa alioli, y un pan tomaca con
una tortilla francesa. El pan payés con tomaca, con cualquier
acompañamiento es un lujo gastronómico.
Entrecot con patata asada Pan tomaca y tortilla francesa
Para terminar, en esta ocasión
nos hemos decidido por unos postres sencillos, como lo son el flan y
un requesón con miel, ambos deliciosos.