lunes, 19 de enero de 2026

ALBORZ: Delicioso arroz dulce y berenjena

ALBORZ, a 17 de enero de 2026, en la calle del Profesor Waksman n.º 11 de Madrid, en el distrito de Chamartín, en el barrio de Hispanoamérica, muy cerca del estadio de fútbol y otros eventos, Santiago Bernabeu.

Selman Abraham Waksman, fue un bioquímico y microbiólogo nacido en la Rusia de 1888, en lo que hoy podría ser Ucrania; se trasladó a Estados Unidos en el año 1910 y consigue la residencia estadounidense en el año 1916, país en el que fallece en 1973. Fue el descubridor de la estreptomicina, junto con su alumno Albert Schazt, segundo antibiótico imprescindible en medicina descubierto tras la penicilina Obtuvo el premio Nobel de medicina en el año 1952.

Alborz es un restaurante dedicado a la gastronomía iraní o persa; así podemos encontrar pan barbari, halim o guiso tradicional del país elaborado a base de trigo con carne y acompañado de pan barbari; el abgusht o cocido persa a base de cordero y legumbres, y también un kale pacheh elaborado con cabeza de cordero, lengua y sesos.



Nos encontramos con un local amplio, con una decoración en tonos marrones oscuros y dorados, sillas cómodas y con mesas sin manteles de tela, pero con un pequeño taco de madera para sujetar los cubiertos, lo que le da un toque de distinción.

Interior de Alborz

Como siempre, mientras nos sentamos nos preguntan que si queremos beber algo y preguntamos que si tienen alguna bebida típica del país, a lo que nos contestan que tienen una bebida elaborada a base de yogur, agua, sal y menta. Por supuesto lo pedimos y nos traen un vasito en el que catamos el dough, típico iraní. Resulta una bebida fresca con una unión de sabores salado y ácido muy agradable.

Dough iraní

Tras escuchar las recomendaciones del jefe de sala nos decidimos por probar lo que sigue siendo lo más típico e interesante de la gastronomía persa, como lo es la berenjena en todas sus condiciones. Por eso nos hemos decantado por probar el Mirza ghasemi, o lo que es lo mismo, una crema de berenjena asada, tipo humus, acompañada de salsa de tomate, ajo y sal; el plato viene adornado de una porción de salsa de yogur, aceite de oliva, cebolla y polvo de nueces Este plato viene acompañado de un pan típico del país recién horneado, que suponemos será el pan barbari, más grueso que el pan de pita, por ejemplo, con semillas de sésamo por encima. Así presentado, untamos la crema de berenjena en el pan blando y tierno y ha resultado un bocado de lo más delicioso. Si a ese bocado lo acompañamos de algún trago de dough tenemos un plato muy interesante y sabroso.

Mirza ghasemi


Pan barbari

Seguimos probando esa gastronomía típica persa y por recomendación del camarero pedimos el Kubideh, o brocheta de carne picada de ternera acompañada de tomates y de pimientos del padrón asados. Esta brocheta, que no viene ensartada en ningún pincho, se presenta acompañada de un arroz dulce, que consiste en un arroz tipo jazmín de grano largo, cocido y con un bonito color anaranjado que le ha dado el haber sido bañado o cocido con hebras de azafrán y tal vez el zumo de naranja; este arroz viene aderezado con zanahoria rallada, láminas de almendra cruda, pistacho en polvo y piel de naranja en juliana. Ha resultado uno de los platos más interesantes y deliciosos que hemos probado en los últimos tiempos, con ese arroz en el que predomina ese sabor dulce de la naranja.

Kubideh o brochetas con arroz dulce

Otra recomendación del camarero ha sido el Baghali Polo Mahiche, o lo que es lo mismo, jarrete de cordero, o parte de la pata del animal, asado al horno a baja temperatura durante unas 20 horas y acompañado de arroz verde, en este caso un arroz jazmín aderezado con habas y mucho eneldo, y de un pequeño bol con salsa emanada de la misma cocción del cordero, cuya carne es tan tierna que con mucha facilidad se puede desprender del hueso. Una carne tierna, sabrosa, con un arroz con fuerte sabor a eneldo.

Baghali Polo Mahiche

En un momento de la comida y coincidiendo que nuestra mesa está al lado de un expositor de vinos, en el que hay sobre todo vinos de la Ribera del Duero, le preguntamos al que parece jefe de sala si en Irán se elaboran vinos, a lo que nos contesta que no, que es un país musulmán y por lo tanto el alcohol está prohibido, pero que existe en Yecla, Murcia, un cultivo de vides traídas directamente de su país, Irán, suponemos que con características peculiares. La conversación deriva en el cultivo del azafrán, del que Irán es un gran productor y exportador y nos cuenta que además de la cantidad, el azafrán iraní destaca por su calidad, a lo que nosotros sacando la vena nacionalista que a veces llevamos dentro, manifestamos que parece que el azafrán de La Mancha es el de mejor calidad. Ahí lo dejamos.

Llegamos a los postres y en una bandeja nos dan a escoger entre varios tipos de postres caseros, entre los que se encuentra la baklava, postre típico oriental elaborado a base de masa hecha de nueces o pistachos y bañado con almíbar o miel; difícil elección, pero el pastel o rollet de chocolate, tan suave y cremoso, y el rollet vainilla, con rodajas de fresa por encima, también muy suave, ha resultado un final delicioso.

Rollet de vainilla y de chocolate

No podemos dejar de pasar la oportunidad de probar el té persa, muy suave y al que no le ha hecho falta añadirle azúcar.

Té persa

Para terminar, esa señalización de los aseos también ha resultado muy original, insinuando eso mundo oriental y tan desconocido para casi todos, aunque es verdad que el dibujo de las figuras estaba poco marcado y no se distinguía muy bien.




jueves, 1 de enero de 2026

LA PARRILLA GAUCHA: Orcasitas también existe

 LA PARRILLA GAUCHA, a 23 de diciembre de 2025, en la calle Gainza n.º 315, en el distrito de Usera, barrio de Orcasitas.

La Parrilla Gaucha se encuentra en el barrio de Orcasitas, concretamente en el Poblado Dirigido de Orcasitas, en donde casi todos los nombres de las calles se refieren a pueblos guipuzcoanos o navarros, como Guetaria, Lezo o Leiza.

En concreto Gainza es una población situada al oeste de la provincia de Guipúzcoa, tiene unos 122 habitantes, está situada a 444 metros de altitud y sus lugareños son conocidos como gainzarros/as. Se encuentra dentro de la comarca del Goyerri y de la vertiente guipuzcoana de la sierra de Aralar.


Nos encontramos con un local situado entre urbanizaciones y que da a una plaza en la que en verano ofrece la posibilidad de sacar muchas mesas al fresco para tomar el vermut. Como vamos sin reserva, nos ofrecen una mesa en la terraza, que está cerrada y con las consiguientes estufas para dar calor en este día de diciembre tan frío, aunque justo la que está más cerca de nosotros está por no querer funcionar muy bien y dar la lata, por lo que de vez en cuando nos desatempera el frío pelón.

Terraza de La Parrilla Gaucha

Pedimos para abrir boca un vermut rojo, que viene con demasiado hielo para estar en invierno y lo acompaña una ensalada de tomate, huevo, pimientos y trocitos de jamón york, aliñado con aceite de oliva y orégano.

Vemos la carta y nos decantamos por comer en el día de hoy a base de tapas, por ello comenzamos con unos huevos rotos, con esas patatas cortadas en láminas y fritas, acompañadas de tres huevos y por encima jamón serrano. Esas patatas, prefritas y terminadas de freír antes de servirlas parecían algo correosas.

Huevos rotos con jamón

Y de antojo pedimos una morcilla de cebolla a la parrilla, tal vez típica de la gastronomía gaucha, con buen sabor y nada fuerte, y una empanada criolla, rellena de jugosa carne y con una masa que envuelve esa carne, muy ligera.

Empanada criolla

Morcilla de cebolla a la parrilla

Después de esperar algo más de tiempo del esperado en que nos sirvan los siguientes platos, esos platos fuertes que nos apetece catar en un día frío como el de hoy, para calentar el cuerpo, son unos callos a la madrileña, servidos calentitos, con un toque algo picante, como corresponde al plato madrileño, con su morcilla, que no era la misma que la que nos han servido a la parrilla y a los que les faltaba la pata de ternera, esa pata que tiene esa carne tan melosa y blandita, cuando está bien guisada. Aceptables.

Callos a la madrileña

Le pedimos al camarero una jarra de agua y nos dice que no tienen jarras, con lo que nos toca pedir agua mineral embotellada. Un detalle algo feo.

Terminamos nuestra experiencia de hoy con unas albóndigas de ternera, acompañadas con un volcán de arroz blanco y guisantes, ricas y bien guisadas, pero servidas algo frías.

Albóndigas de ternera con arroz

Nos ha costado trabajo pedir un postre porque ya habíamos probado demasiados platos, pero siempre intentamos probar los postres que nos ofrezcan, esos postres caseros que los cocineros se molestan en preparar y que casi todos los restaurantes trabajan o ofrecen. Pedimos un flan casero, pero ya no quedan, por lo que nos decantamos por probar una tarta de limón, la cual el camarero nos dice que es casera. Según nos la presenta no parece que sea casera, demasiada perfecta en su corte y presentación, con una masa supongo que de galleta de base, crema de limón en la parte del medio y un merengue quemado en la superficie que ha resultado demasiado empalagosa, y adornada con unos trazos de sirope de caramelo. No ha sido el postre más rico y elaborado que hayamos probado. Decepcionante.

Tarta de limón

Terminamos la comida con un café cortado y un chupito de manzana sin alcohol y considerando que nos habría gustado que en el barrio de Orcasitas, obrero y humilde, pueda existir una gastronomía de más calidad que atraiga a los grandes comilones, clientes que buscan más calidad que cantidad, y se ponga de moda, como lo es el barrio de Usera y todos los restaurantes asiáticos que pueblan sus calles, algunos muy buenos.

Con relación a la señalización de los aseos, aunque no resulte muy original, si lo considero alegante.